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20 Poemas para ser leídos en el tranvía

20 Poemas
para ser leídos en el tranvía
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Title: 20 Poemas para ser leídos en el tranvía
Release Date: 2018-10-15
Type book: Text
Copyright Status: Public domain in the USA.
Date added: 27 March 2019
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OLIVERIO GIRONDO

20 POEMAS
PARA SER LEÍDOS
EN EL TRANVÍA

Ilustraciones del Autor

Ningún prejuicio más ridículo,
que el prejuicio de lo Sublime.

A “La Púa”

—Cenáculo fraternal,—con la certidumbre reconfortante de que ennuestra calidad de latino-americanos poseemos el mejor estómago delmundo, un estómago ecléctico, libérrimo, capaz de digerir y dedigerir bien, tanto unos arenques septentrionales ó un kouskousoriental, como una becasina cocinada en la llama ó uno de esoschorizos épicos de Castilla.

OLIVERIO.

PAISAJE BRETÓN
CAFÉ-CONCIERTO
CROQUIS EN LA ARENA
NOCTURNO
RÍO DE JANEIRO
APUNTE CALLEJERO
MILONGA
VENECIA
EXVOTO
FIESTA EN DAKAR
CROQUIS SEVILLANO
CORSO
BIARRITZ
OTRO NOCTURNO
PEDESTRE
CHIOGGIA
PLAZA
LAGO MAYOR
SEVILLANO
VERONA

[Imagen no disponible.]
PAISAJE BRETÓN

Douarnenez,
en un golpe de cubilete,
empantana
entre sus casas como dados,
un pedazo de mar,
{1}con un olor a sexo que desmaya.

¡Barcas heridas, en seco, con las alas plegadas!
¡Tabernas que cantan con una voz de orangután!

Sobre los muelles,
mercurizados por la pesca,
marineros que se agarran de los brazos
para aprender a caminar,
y van a estrellarse
con un envión de ola
en las paredes;
mujeres salobres,
enyodadas,
de ojos acuáticos, de cabelleras de alga,
que repasan las redes colgadas de los techos
como velos nupciales.

El campanario de la iglesia,
{2}en un escamoteo de prestidigitación,
saca de su campana
una bandada de palomas.

Mientras las viejecitas,
con sus gorritos de dormir,
entran a la nave
para emborracharse de oraciones,
y para que el silencio
deje de roer por un instante
las narices de piedra de los santos.

DOUARNENEZ, JULIO 1920.
{3}

CAFÉ-CONCIERTO

Las notas del pistón describen trayectorias de cohete, vacilan en elaire, se apagan antes de darse contra el suelo.

Salen unos ojos pantanosos, con mal olor, unos dientes podridos por eldulzor de las romanzas, unas piernas que hacen humear el escenario.

La mirada del público tiene más densidad y más calorías que cualquierotra, es una mirada corrosiva que atraviesa las mallas y apergamina lapiel de las artistas.{4}

Hay un grupo de marineros encandilados ante el faro que un “maquereau”tiene en el dedo meñique, una reunión de prostitutas con un relente apuerto, un inglés que fabrica niebla con sus pupilas y su pipa.

La camarera me trae, en una bandeja lunar, sus senos semidesnudos...unos senos que me llevaría para calentarme los pies cuando me acueste.

El telón, al cerrarse, simula un telón entreabierto.

BREST, AGOSTO 1920.
{5}

CROQUIS EN LA ARENA

La mañana se pasea en la playa empolvada de sol.
Brazos.
Piernas amputadas.
Cuerpos que se reintegran.
Cabezas flotantes de caucho.
Al tornearles los cuerpos a las bañistas, las olas alargan sus virutassobre el aserrín de la playa.
¡Todo es oro y azul!{6}
La sombra de los toldos. Los ojos de las chicas que se inyectan novelasy horizontes. Mi alegría, de zapatos de goma, que me hace rebotar sobrela arena.
[Imagen no disponible.]
Por ochenta centavos, los fotógrafos venden los cuerpos de las mujeresque se bañan.{7}
Hay kioscos que explotan la dramaticidad de la rompiente. Sirvientascluecas. Sifones irascibles, con extracto de mar. Rocas con pechosalgosos de marinero y corazones pintados de esgrimista. Bandadas degaviotas, que fingen el vuelo destrozado de un pedazo blanco de papel.
¡Y ante todo está el mar!
¡El mar!..... ritmo de divagaciones. ¡El mar! con su baba y con suepilepsia.
¡El mar!..... hasta gritar
¡BASTA!

como en el circo.

 

MAR DEL PLATA, OCTUBRE 1920.
{8}

NOCTURNO

Frescor de los vidrios al apoyar la frente en la ventana. Lucestrasnochadas que al apagarse nos dejan todavía más solos. Telaraña quelos alambres tejen sobre las azoteas. Trote hueco de los jamelgos quepasan y nos emocionan sin razón.

¿A qué nos hace recordar el aullido de los gatos en celo, y cuál será laintención de los papeles que se arrastran en los patios vacíos?

Hora en que los muebles viejos aprovechan para sacarse las mentiras, yen que las cañerías tienen gritos estrangulados, como si se asfixiarandentro de las paredes.{9}

A veces se piensa, al dar vuelta la llave de la electricidad, en elespanto que sentirán las sombras, y quisiéramos avisarles para quetuvieran tiempo de acurrucarse en los rincones. Y a veces las cruces delos postes telefónicos, sobre las azoteas, tienen algo de siniestro yuno quisiera rozarse a las paredes, como un gato o como un ladrón.

Noches en las que desearíamos que nos pasaran la mano por el lomo, y enlas que súbitamente se comprende que no hay ternura comparable a la deacariciar algo que duerme.

¡Silencio!—grillo afónico que se nos mete en el oído—¡Cantar de lascanillas mal cerradas!—único grillo que le conviene a la ciudad—.

BUENOS AIRES, NOVIEMBRE 1921.
{10}

[Imagen no disponible.]
RÍO DE JANEIRO

La ciudad imita en cartón, una ciudad de pórfido.

Caravanas de montañas acampan en los alrededores.{11}

El “Pan de Azúcar” basta para almibarar toda la bahía..... El “Pan deAzúcar” y su alambre carril, que perderá el equilibrio por no usar unasombrilla de papel.

Con sus caras pintarrajeadas, los edificios saltan unos encima de otrosy cuando están arriba, ponen el lomo, para que las palmeras les den ungolpe de plumero en la azotea.

El sol ablanda el asfalto y las nalgas de las mujeres, madura las perasde la electricidad, sufre un crepúsculo, en los botones de ópalo que loshombres usan hasta para abrocharse la bragueta.

¡Siete veces al día, se riegan las calles con agua de jazmín!{12}

Hay viejos árboles pederastas, florecidos en rosas te; y viejos árbolesque se tragan los chicos que juegan al arco en los paseos. Frutas que alcaer hacen un huraco enorme en la vereda; negros que tienen cutis detabaco, las palmas de las manos hechas de coral, y sonrisasdesfachatadas de sandía.

Sólo por cuatrocientos mil reis se toma un café, que perfuma todo unbarrio de la ciudad durante diez minutos.

RIO DE JANEIRO, NOVIEMBRE 1920.
{13}

APUNTE CALLEJERO

En la terraza de un café hay una familia gris. Pasan unos senos bizcosbuscando una sonrisa sobre las mesas. El ruido de los automóvilesdestiñe las hojas de los árboles. En un quinto piso, alguien secrucifica al abrir de par en par una ventana.

Pienso en dónde guardaré los kioscos, los faroles, los transeuntes, quese me entran por las pupilas. Me siento tan lleno que tengo miedo deestallar..... Necesitaría dejar algún lastre sobre la vereda.....

Al llegar a una esquina, mi sombra se separa de mí, y de pronto, searroja entre las ruedas de un tranvía.{14}

MILONGA

Sobre las mesas, botellas decapitadas de “champagne” con corbatasblancas de payaso, baldes de níquel que trasuntan enflaquecidos brazos yespaldas de “cocottes”.

El bandoneón canta con esperezos de gusano baboso, contradice el pelorojo de la alfombra, imanta los pezones, los pubis y la punta de loszapatos.

Machos que se quiebran en un corte ritual, la cabeza hundida entre loshombros, la jeta hinchada de palabras soeces.{15}

[Imagen no disponible.]

{16} 

Hembras con las ancas nerviosas, un poquitito de espuma en las axilas, ylos ojos demasiado aceitados.

De pronto se oye un fracaso de cristales. Las mesas dan un corcovo ypegan cuatro patadas en el aire. Un enorme espejo se derrumba con lascolumnas y la gente que tenía dentro; mientras entre un oleaje de brazosy de espaldas estallan las trompadas, como una rueda de cohetes debengala.

Junto con el vigilante, entra la aurora vestida de violeta.

BUENOS AIRES, OCTUBRE 1921.
{17}

VENECIA

Se respira una brisa de tarjeta postal.

¡Terrazas! Góndolas con ritmos de cadera. Fachadas que reintegrantapices persas en el agua. Remos que no terminan nunca de llorar.

El silencio hace gárgaras en los umbrales, arpegia un “pizzicato” en lasamarras, roe el misterio de las casas cerradas.{18}

Al pasar debajo de los puentes, uno aprovecha para ponerse colorado.

Bogan en la Laguna, “dandys” que usan un lacrimatorio en el bolsillo contodas las iridiscencias del canal, mujeres que han traído sus labios deViena y de Berlín para saborear una carne de color aceituna, y mujeresque sólo se alimentan de pétalos de rosa, tienen las manos incrustadasde ojos de serpiente, y la quijada fatal de las heroínas d’Annunzianas.

¡Cuando el sol incendia la ciudad, es obligatorio ponerse un alma deNerón!

En los “piccoli canali” los gondoleros fornican con la noche, anunciandosu espasmo con{19} un triste cantar, mientras la luna engorda, como encualquier parte, su mofletudo visaje de portera.

Yo dudo que aun en esta ciudad de sensualismo, existan falos másllamativos, y de una erección más precipitada, que la de los badajos del“campanile” de San Marcos.

VENECIA, JULIO 1921.
{20}

EXVOTO

A las chicas de Flores.

Las chicas de Flores, tienen los ojos dulces, como las almendrasazucaradas de la Confitería del Molino, y usan moños de seda que lesliban las nalgas en un aleteo de mariposa.

Las chicas de Flores, se pasean tomadas de los brazos, para transmitirsesus estremecimientos, y si alguien las mira en las pupilas, apretan laspiernas, de miedo de que el sexo se les caiga en la vereda.{21}

[Imagen no disponible.]

{22}

Al atardecer, todas ellas cuelgan sus pechos sin madurar del ramaje dehierro de los balcones, para que sus vestidos se empurpuren al sentirlasdesnudas, y de noche, a remolque de sus mamás—empavesadas comofragatas—van a pasearse por la plaza, para que los hombres les eyaculenpalabras al oído, y sus pezones fosforescentes, se enciendan y seapaguen como luciérnagas.

Las chicas de Flores, viven en la angustia de que las nalgas se lespudran, como manzanas que se han dejado pasar, y el deseo de los hombreslas sofoca tanto, que a veces quisieran desembarazarse de él como de uncorsé, ya que no tienen el coraje de cortarse el cuerpo a pedacitos yarrojárselo, a todos los que les pasan la vereda.

BUENOS AIRES, OCTUBRE 1920.
{23}

FIESTA EN DAKAR

La calle pasa con olor a desierto, entre un friso de negros sentadossobre el cordón de la vereda.

Frente al Palacio de la Gobernación:

¡CALOR! ¡CALOR!

Europeos que usan una escupidera en la cabeza.
Negros estilizados con ademanes de sultán.

El candombe les bate las ubres a las mujeres para
que al pasar, el ministro les ordeñe una taza de
chocolate.{24}
¡Plantas callicidas! Negras vestidas de papagayo,
con sus crías en uno de los pliegues de la falda.
Palmeras, que de noche se estiran para sacarle
a las estrellas el polvo que se les ha entrado
en la pupila.

¡Habrá cohetes! ¡Cañonazos! Un nuevo impuesto
a los nativos. Discursos en cuatro mil lenguas
oscuras.

Y de noche:

¡ILUMINACIÓN!

a cargo de las constelaciones.
{25}

CROQUIS SEVILLANO

El sol pone una ojera violácea en el alero de las casas, apergamina laepidermis de las camisas ahorcadas en medio de la calle.

¡Ventanas con aliento y labios de mujer!

Pasan perros con caderas de bailarín. Chulos con los pantaloneslustrados al betún. Jamelgos que el domingo se arrancarán las tripas enla plaza de toros.{26}

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