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La Caravana Pasa Obras Completas Vol. I

La Caravana Pasa
Obras Completas Vol. I
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Title: La Caravana Pasa Obras Completas Vol. I
Release Date: 2018-11-29
Type book: Text
Copyright Status: Public domain in the USA.
Date added: 27 March 2019
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Nota del Transcriptor:

Se ha respetado la ortografa y la acentuacin del original.

Errores obvios de imprenta han sido corregidos.

Pginas en blanco han sido eliminadas.

La portada fue diseada por el transcriptor y se considera dominio pblico


LA CARAVANA PASA

POR

Rubn Daro

Prlogo
de
Alberto Ghiraldo

Volumen I de las obras completas.
Administracin: Editorial
MUNDO LATINO
Madrid


Es propiedad
Queda hecho el depsito
que marca la ley


[v]


[vii]

RUBN DARO

El alma de Amrica ha repercutido en el mundo alos sones portentosos de la lira de este admirable poeta.Admirable y nico, porque en l se ha concentradoel esfuerzo de infinitas generaciones, siendo algo ascomo la resultante de la evolucin de la gran razahispana que, allende el mar Atlntico, condujo el fuegolatino sobre el lomo de las carabelas conquistadoras.

La hora es llegada, pues; la hora de las grandesafirmaciones sobre la obra de Rubn Daro. Levantemosla voz entonces para afirmar, definitivamente, loque ha tiempo viene concretndose en el fondo de los[viii]espritus: La influencia decisiva de este poeta en la literaturaespaola, ya que l es un fruto, el mejor frutodel rbol padre, pero enriquecido por el aura delas florestas vrgenes, coloreado por luces de cielos delibertad y sazonado por el sol esplendoroso de los trpicosque dor su frente de predestinado.

Y sin caer en la vulgaridad de exaltar, vanamente,la figura de Daro al nivel del creador de unanueva literatura, cosa fuera de ley natural, establezcamosel lugar verdadero ocupado por este magnficopoeta, creador, a su vez, eso s, de un nuevo valor, deuna nueva sensibilidad, de la que va impregnndosetoda la literatura espaola y espaola-americana,contagiada por su numen.


Contra la opinin general creo, como lo he dichoen una reciente impresin literaria, que es a travsde Daro, que la joven literatura espaola se saturade Francia y de Verlaine... Pero es tambin a travsde Daro—el poeta que, para quienes saben mirar yahondar en las cosas y en los seres, atesora en su espritumayor cantidad de luz americana—, que lajoven literatura espaola adquiere una ductilidad,[ix]una maleabilidad, una tersura, una sutileza, una sugestin,una energa nuevas, bebidas por el precursoren sus Momotombos amenazantes y tronadores, en susflorestas bellamente salvajes, en sus cielos lmpidos, ensus soles ardientes y en las gotas de sangre que susascendientes, chorotegas o nagrandanos, mezclaron altronco hispano, mstico y guerrero.

Y he aqu cmo, a pesar de la influencia de Pars,americana es la fuerza, americano el fuego, americanala sugestin del estilo que da modalidad y carctera este admirable movimiento literario de quees bandera Daro.

Escuchad cmo, l mismo, ha explicado su situacinartstica en estos prrafos, tan llenos de sugestividades,que extraigo de la Historia de mis libros:

En el fondo de mi espritu, a pesar de mis vistascosmopolitas, existe el inarrancable filn de la raza;mi pensar y mi sentir continan un proceso histricoy tradicional; mas de la capital del arte y de la gracia,de la elegancia, de la claridad y del buen gusto,habra de tomar lo que contribuyese a embellecer ydecorar mis eclosiones autctonas...

En Del campo (vase Prosas Profanas) me amparaba[x]la sombra de Banville, en un tema y en unaatmsfera criollos. La Cancin de Carnaval es tambina lo Banville, una oda funambulesca, de saborargentino, bonaerense. La Sinfona en gris mayortrae, necesariamente, el recuerdo del mgico Theo,del exquisito Gautier y su Symphonie en blancmajeur.

La ma es anotada d'apres nature, bajo el solde mi patria tropical. Yo he visto esas aguas en estagnacin,las costas como candentes, los viejos lobosde mar que iban a cargar en goletas y bergantinesmaderas de tinte y que partan, a velas desplegadas,con rumbo a Europa. Bebedores, taciturnos o risueos,cantaban en los crepsculos, a la popa de susbarcos, mientras exhalaban los bosques y los esteroscercanos, rodeados de manglares, bocanadas clidasy relentes paldicos...

Y tal es ese libro (se refiere a Prosas Profanas)que amo intensamente y con delicadeza, no tanto comoobra propia, sino porque a su aparicin se anim ennuestro Continente toda una cordillera de poesa pobladade magnficos y jvenes espritus.

[xi]

Y, ya seguro del triunfo, agrega:

Y nuestra alba se reflej en el viejo solar.

Despus, aludiendo a Cantos de Vida y Esperanza,dice:

Espaol de Amrica y americano de Espaa,cant, eligiendo como instrumento al hexmetro griegoy latino, mi confianza y mi fe en el renacimientode la vieja Hispania, en el propio solar, y del otrolado del Ocano, en el coro de naciones que hacen contrapeso,en la balanza sentimental, a la fuerte y osadaraza del norte.

Y siempre, desde la Sinfona en gris mayor deProsas Profanas hasta el All lejos de Cantos deVida y Esperanza, un rememorar constante de paisajestropicales lo embarga, refloreciendo perpetuamenteen toda su obra el recuerdo de la ardientetierra natal.


He hablado de predestinacin, y nunca como en estecaso podra justificarse el uso de tal vocablo, puestoque una fuerza oculta, secreta y soberana, parece impulsara este peregrino del arte que, zaherido por losnecios y por los que no entienden—celui qui-ne-comprends-pas,oh, Gourmont!—injuriado en su amor[xii]propio—ms bien dicho, en su orgullo inmenso deforjador de belleza—por el insulto, rastreante y baboso,de toda especie de pedantes y pendolistas sin estro,anquilosados y grises moluscos sin alma y sinbrillantez; perseguido y calumniado, al iniciarse ensu carrera de escritor, por el cmulo de analfabetoszafios y leguleyos circundantes; en plena y triunfantejuventud, guiado slo por el hada milagrosa que lobes al nacer, chase a andar por el mundo, el nuevomundo de su cuna, recorre los lindes de su pueblo y,despus, con su lira al brazo, sale de su Nicaragualujuriante, va al Salvador, va a Guatemala, va aCosta Rica, va a Honduras, cruza por segunda vez,en un vuelo de guila, a Chile, y all, a raz de unabrega fantstica con la vida, con la msera vida quepretende, intilmente, atarlo por el corazn y el estmago,a la piedra de sus molinos, en pleno vrtigo deiluminado, lanza a los vientos de la gloria el gnesisde toda su obra futura, encerrado, envuelto en el Azulde sus ensueos. Despus... Despus, escuchad: Vuelvede Chile a su Momotombo. Permanece una corta temporadaen la tierra que le vi nacer, tal como si hubieraido a ella slo para acumular algunas fuerzascomplementarias de su energa, y el incansable peregrinodel arte, lira al brazo de nuevo, parte esta vez[xiii]en busca de la Cruz del Sur... Regresa a Chile paraentrar a la Argentina por en medio de sus altascumbres, y all, en ese pueblo nuevo, fuerte y predestinadotambin a cosas grandes, hace su aparicintriunfal.


Ha llegado a su primera y grande etapa. All, enla Argentina, trabajar denodadamente, lucharcomo un esforzado, bandera y verbo de su arte, contratodo y contra todos. Convertido en fuerza dinmica,reunir a su alrededor a la flor de la juventudllena de ideales y ansiosa de expandirse; fundarrevistas donde ensayarn sus vuelos los pichonesque hoy tienen alas de cndor; har periodismo alto,fuerte, educador, sin mcula; ser caudillo literario,a cuyo paso se abrirn rosas perfumadas y ardientesy se erguirn cactus malignos y punzadores; haroir su palabra serena, armoniosa, llena de fuego yde msica extraa y sugestiva, en defensa de su credorenovador; escribir dos de sus libros fundamentales,Prosas Profanas y Los Raros, y, por fin, en elcenculo nocturno, rodeado de los elegidos de su espritu,agitado y nervioso, presa del estimulante alcohlicoy trgico, ser siempre el apstol del arte,[xiv]exaltado hasta el delirio si queris, embriagado hastala locura, pero soando, perennemente, con la bellezay la luz.


En la Argentina deba terminar su viaje por Amrica.Ya de all vendra a Europa para irradiardesde aqu con ms poder en todo el orbe de hablacastellana. Cumple as su peregrinacin, y durantequince o ms aos de batalla sin tregua—porqueDaro fu un laborioso, hombre de arte siempre, absorbidopor la idea de la superacin, evolucionandoy ascendiendo por la luminosa cuesta de su montaade ensueo—, realiza esa obra admirable, de la queson jalones soberbios sus Cantos de Vida y Esperanza,El poema de Otoo, Peregrinaciones, La caravanapasa, el Canto a la Argentina y el Canto errante,broche diamantino con que cierra el ciclo de suaccin fecunda interrumpida por temprana muerte.


Poeta por antonomasia? S, poeta, el poeta, el serentregado, todo entero, al arte, a su arte, que era elde poner msica perdurable al pensamiento.

[xv]Apstol de la belleza, cuya alma, todo sinceridad,

Si hay un alma sincera esa es la ma!

alent vibrando siempre al ritmo musical de la naturaleza,percibiendo los sonidos ms armoniosos, sutilesy puros, para trasmitirlos, hechos notas de luz, ensus estrofas aladas.

En la lrica espaola queda para siempre marcadala influencia de este poeta concretador, envidiabley generoso, de una nueva sensibilidad, la sensibilidadde su poca, que l supo hacer palpable en suestilo de magno y mgico artfice.

Alberto GHIRALDO

Madrid, 1917.


[1]

LIBRO PRIMERO


D

ESDE el aparecer de la primavera he vueltoa ver cantores ambulantes. Al darvuelta a una calle, un corro de oyentes,un camelot lrico, una mujer o un hombreque vende las canciones impresas. Siempre hayquienes compran esos saludos a la fragante estacincon msica nueva o con aire conocido. El negocio,as considerado, no es malo para los troverosdel arroyo. Qu dicen? En poco estimablesversos el renuevo de las plantas, la alegra de lospjaros, el cario del sol, los besos de los labiosamantes. Eso se oye en todos los barrios; y es uncurioso contraste el de que podis oir por la tarde laclaudicante meloda de un aeda vagabundo en elmismo lugar en que de noche podis estar expuestoal garrote o al pual de un terror de Montmartre, ode un apache de Belleville. Mas, es grato sentir es[4]tascallejeras msicas, y ver que hay muchas gentesque se detienen a escucharlas, hombres, mujeres,ancianos, nios. La afnica guitarra casi ya no puede;los pulmones y las gargantas no le van en zaga,pero los ciudadanos sentimentales se deleitan con laromanza. Se repite el triunfo del canto. Las carasbestiales se animan, las mscaras facinerosas sesuavizan; Luisa sonre, Luisn se enciende. El malest contenido por unos instantes; el voyou raterono piensa en extraer el portamonedas a su vecino,pues la fascinacin de las notas lo ha dominado.Los cobres salen despus de los bolsillos, con provechode los improvisados hijos de Orfeo—o de Orfen—.El cantante sigue su camino, para recomenzarms all la misma estrofa. La cancin en lacalle.

El dicho de que en Francia todo acaba en cancioneses de la ms perfecta verdad. La cancin esuna expresin nacional y Beranger no es tan malpoeta como dicen por ah. La cancin que sale a lacalle, vive en el cabaret, va al campo, ocupa supuesto en el peridico, hace filosofa, gracia, diceduelo, fisga, o simplemente comenta un hecho degacetilla. Ya la talentosa ladrona seora Humbertanda en canciones, junto con la catstrofe de la Martinica,y la vuelta de Rusia de M. Loubet. En BuenosAires hay poetas populares que dicen en verso loscrmenes clebres o los hechos sonoros, como enMadrid los cantan los ciegos. En Londres se vendentambin canciones que dicen el pensar del pueblo,lleno de cosas hondas y verdaderas, a trespeniques los cinco metros de rimas. Ese embotella[5]mientocastalioperiodstico es til a la economa delas musas.


Dos cancionistas acaban de irse a hacer una jiraalrededor del mundo. Conozco a uno de ellos, aBouyer, excelente muchacho que hace versos lindos.Ese viaje alrededor del mundo es con el objeto dehacer dinero. La empresa es loable, aunque un pocodifcil. Esas cigarras corren el peligro de abandonarla lira en el camino a pesar de la rclame de Le Figaro,de la proteccin de las colonias y del talentode los viajeros. La

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