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Diario de un viage a la costa de la mar Magallanica

Diario de un viage a la costa de la mar Magallanica
Author: Lozano Pedro
Title: Diario de un viage a la costa de la mar Magallanica
Release Date: 2006-04-30
Type book: Text
Copyright Status: Public domain in the USA.
Date added: 25 March 2019
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DIARIO DE UN VIAGE A LA COSTA DE LA MAR MAGALLANICA

EN 1745,

DESDE BUENOS AIRES

Hasta el Estrecho de Magallanes;

FORMADO
SOBRE LAS OBSERVACIONES DE LOS PP. CARDIEL Y QUIROGA,
POR EL

P. PEDRO LOZANO.

BUENOS-AIRES.

IMPRENTA DEL ESTADO,

1836.


ADVERTENCIA DEL EDITOR.

El viage que en 1745 emprendieron por órden de la Corte de España losPP. Quiroga y Cardiel de la Compañía de Jesus, no tuvo mas objeto, queseñalar un punto favorable al establecimiento de una poblacion. El queparecia mas indicado era la bahia de San Julian, y fué precisamente elque se reconoció menos propio para fomentarla:—tierra estéril, pobre decaza, de combustibles, y hasta de agua potable. Los mismos indios seretraian de habitarla y solo la visitaban para hacer sus provisiones desal, que es lo único de que abunda.

Estos Jesuitas notaron muchos errores en la descripcion que hizo Ansonde aquellos parages, y negaron que desaguase en la bahia un gran rio, deque hacia mencion este viagero. Hasta en la latitud hallaron inexactossus cálculos, cuya rectificacion prevaleció en los nuevos derroteros.

En este viage científico desplegó un gran valor el jesuita Cardiel, ylos detalles que dá el P. Lozano sobre una excursion de este animosomisionero en el interior de la bahia, forman un trozo que no es posibleleer sin emocion.—"Cuando iban por la campaña sin camino, dice elredactor del viage, marchaba el Padre en medio, y los demas extendidosen ala á lo largo; y cuando por senda de indios (que la tuvieron muchasleguas) iba el Padre el primero, atemperando al paso de los menosfuertes, para que no les hiciesen caminar mas de lo que podian. Llevabaal pecho un crucifijo de bronce, y en la mano un báculo, grabada en éluna cruz."—Estos pocos renglones son dignos de figurar en las páginasdel Genio del Cristianismo del Sr. de Chateaubriand.

La publicacion que hacemos de este diario no es mas que una reimpresiondel que dió á luz el Padre Charlevoix en su Historia del Paraguay, dedonde lo sacó Prevost para su voluminosa Historia de los viages. Elmérito de esta obra, y el deseo de completar en lo posible la série delos trabajos emprendidos en tiempo del régimen colonial paraperfeccionar la topografia del antiguo vireynato de Buenos Aires, nos hainducido á darle un lugar en la presente coleccion.

Buenos Aires, 26 de Enero de 1836.

PEDRO DE ANGELIS



DIARIO

De un viage á la costa de la mar magallánica, &c.

Embarcáronse por fin á 5 de Diciembre de 1745, y el lúnes 6 á las diezhoras de dia, habiendo disparado la pieza de leva, se hicieron á la velaen nombre de Dios, con viento fresco, y salieron á ponerse en franquíaen el amarradero, que dista tres leguas de Buenos Aires. De allísalieron martes, á las nueve y media de la mañana, y con distarMontevideo solas cincuenta leguas de Buenos Aires, no pudieron tomar supuerto hasta el lúnes 13, que á las once y media del dia dieron fondo enmedio de su ensenada. Allí, entre la gente de aquel presidio, seeligieron los veinte y cinco soldados, que se habian de embarcar, ácargo del alferez D. Salvador Martin de Olmo: porque, aunque deseaba elSeñor Gobernador de Buenos Aires, que fuese mayor el número de lossoldados, y habia otros muchos que se ofrecian voluntariamente á estaexpedicion, no fué posible aumentar el número, por no permitirlo elbuque del navichuelo. El comandante de Montevideo, D. Domingo SantosUriarte, vizcaino, egecutó cuanto estuvo de su parte para el avio de lagente y de los misioneros, con la presteza posible. Con que el dia 16 deDiciembre estuvo el navio ya pronto á salir; pero por calmar elnord-nord-este, y soplar el sud-este, no se pudieron hacer á la velahasta el viernes 17 á las cuatro y media de la mañana, connord-nord-este y norte.

La niebla densa casi no les permitia descubrir la tierra, y no seadelgazó hasta las seis y media de la tarde, pasando sin ver la isla deFlores. Domingo 19 dieron fondo á vista de la isla de Lobos, que lesquedó al nor-nord-este, á tres leguas de distancia. Tiene esta isla delargo tres cuartos de legua, y corre este-sud-este, oeste-nord-este: aleste-sud-este sale un arrecife con algunas piedras que conviene evitar.Este domingo, haciendo una plática el padre Matias Strobl, se dióprincipio por nuestros misioneros á la novena de San Francisco Javier,escogiéndole de parecer comun, por patron del viage. Asistian todos alsanto sacrificio de la misa, que se decia una todos los dias cuando eltiempo lo permitia, y en los dias festivos dos. Se rezaba de comunidadel rosario de Nuestra Señora, y en la novena se añadió leccionespiritual todos los dias y pláticas, para disponer la gente á que seconfesasen y comulgasen, como lo hicieron al fin de ella todos con muchapiedad. Para desterrar la costumbre de jurar, que suele reinar entresoldados y marineros, se impuso pena, á que todos se obligaron, de quienquiera que faltase, hubiese luego de besar el suelo, diciéndole lospresentes: Viva Jesus, bese el suelo. De esta manera, en devocion yconformidad cristiana, se prosiguió la navegacion; y hallándose elmartes 21, en 35 grados, 11 minutos de latitud austral, varió la brújulaal norte 17 grados.

El domingo 26, en altura de 38 grados y 34 minutos, padecieron unaturbonada de agua menuda, y el este-sud-este que soplaba, levantabaalguna marejada: y el lúnes siguiente 27, en altura de 38 grados y 36minutos, sintieron extraordinario frio. Martes 28, en 39 grados, 9minutos de latitud, y por estima, en 323 y 57 minutos de longitud,hallaron despues de medio dia, 52 brazas de fondo de arena menuda yparda: vieron algunas ballenas, y á puestas de sol observaron que labrújula tenia de variacion al nord-este 17 grados y 30 minutos. Elmiércoles, en dia claro y sereno, en bonanza, experimentaron mas friodel que en esta estacion hace en Europa, hallándose en 40 grados, 56minutos de latitud, y en 322 y 17 minutos de longitud. Miércoles á 5 deEnero de este presente año de 1746, á las diez del dia descubrieron latierra del Cabo Blanco, al sur-sud-este, y la costa de la banda delnorte, que forma una grande playa á modo de ensenada, en donde puedendar fondo los navios al abrigo de la tierra, que es alta y rasa, como ladel Cabo de San Vicente, y tiene la punta un farillon ó mogote, que separece al casco de un navio. Hay á la punta una baja en que lava el mar.En distancia de cinco leguas de dicho Cabo Blanco le marcó el padreQuiroga al sud-este, un cuarto al sur, y observó 46 grados y 48 minutosde latitud, y por consiguiente viene á estar puntualmente dicho cabo en47 grados: lo cual conviene notar, por no equivocarlo con otra punta queestá al nord-este, y tambien es tierra alta, rasa, y que forma hácia elmar una barranca llena de barreras blancas. La longitud del Cabo Blanco,segun la cuenta de la derrota, son 313 grados y 30 minutos. Observóse entodo lo que se navegó de esta costa, que el escandal se lava, y no sacaseñal de fondo, sino es de mucho peso. En la punta de Cabo Blanco estáasido un peñon partido; y mas al sur de este peñon hay una punta detierra baja, y luego corre la costa nord-sur del mundo, y hace unaensenada muy grande, que corre hasta la entrada del Puerto Deseado.

Jueves 6 de Enero, amanecieron al sur del Cabo Blanco, á cuatro leguasde la costa, teniendo por proa la isla grande que hay antes de entrar enel Puerto Deseado, á la cual llaman algunos Isla de los Reyes, ynuestros navegantes le confirmaron este nombre, por haberla descubiertoeste dia de la Epifania. La tierra, que está en esta ensenada, entreCabo Blanco y Puerto Deseado, es bastantemente alta, con algunasquebradas, y en ellas matorrales de árboles pequeños, como espiños ysabinas. Entraron á dicho puerto por la banda del norte de dicha isla,acercándose á la boca del puerto, que es bien conocida, por una isletaque está fuera y blanquea como nieve. A la banda del sur, cerca de laentrada, hay un mogote alto, con una peña en lo alto, que parece troncode árbol cortado, y hace horqueta. En los dos lados de la boca hay peñasaltas cortadas, de las cuales, la que está en la parte septentrional,mirada de una legua ó dos, mar adentro, parece un castillo. Esta tardesaltaron en tierra, al ponerse el sol, el Padre José Cardiel y los dospilotos, con alguna gente de la tripulacion, y vieron que la mareacomenzaba á subir á las siete de la tarde. En la orilla hallaron algunoslagunajos pequeños, cuya superficie estaba cuajada en sal, como logrueso de un real de plata, y no se encontró mas sal en los diassiguientes.

El viernes 7, comenzó á subir la marea á las 7 y 15 minutes de lamañana. A las nueve volvió á subir á tierra el Padre Cardiel con elalferez D. Salvador Martinez y 16 soldados de escolta, á ver siencontraban indios tierra adentro. A la misma hora entraron en la lanchaarmada el capitan del navio D. Joaquin de Olivares, los dos pilotos, elPadre superior Matias Strobl, el Padre Quiroga, el cabo de escuadra yalgunos soldados, á registrar por agua el fin del puerto, y ver tambiensi hallaban indios. Navegaron al oeste, costeando por el sur la isla delas Pinguinas, y sondando el canal hasta la isla de los Pájaros.Entraron por entre la isla y tierra firme, y registraron un caño pequeñomuy abrigado que parece rio. Saltaron en tierra, y subieron á lo alto delos cerros á reconocer la tierra que es toda seca y quebrada, llena delomas y peñasquerias de piedra del cal, sin arboleda alguna: solamentehay en los valles leña para quemar de espinos, sabinas y otros arbolitosmuy pequeños, y de este jaez es toda la costa ó banda septentrional deeste puerto. Desde la isla de los Pájaros, que hace abrigo á unaensenadilla muy segura, para invernar cualesquiera embarcaciones,pasaron á otra ensenada mas al oeste, en frente de la isla de los Reyes,en la misma costa septentrional: buscaron allí agua, y solamentehallaron en un valle un pozo antiguo de agua salobre, que, segun setiene entendido, fué la única que hallaron en este puerto losholandeses. Desde aquí se volvieron al navio.

El Padre Cardiel, y los que fueron por tierra, subieron á una altasierra, en cuya cumbre encontraron un monton de piedras, quedesenvueltas, hallaron huesos de hombre allí enterrados, ya casi deltodo podridos, y pedazos de ollas enterradas con el cuerpo. El hombremostraba ser de estatura ordinaria, y no tan grande, que tuviese diez úonce pies de largo, como los pinta Jacobo Lemaire. Despues de muycansados de caminar, no hallaron huella ó rastro de hombres, ni bosque,ni leña, sino tal cual matorral; ni agua dulce, ni tierra fructíferasino peñascos, cuestas, quebradas y despeñaderos, que les dieron copiosamateria de paciencia: y si no les hubiera deparado Dios algunos pozitosde agua en las concavidades de las peñas, por haber llovido un poco eldia antes, no saben como hubieran podido volver al puerto. Desde losaltos no descubrieron por muchas leguas mejores calidades de terruño quelas dichas. Tampoco se encontró pasto, ni cosa á propósito parahabitacion humana, ni aun brutos, ni aves; sino solamente rastro de unoú otro guanaco, y tal cual pájaro: y la tarde de este dia pareció en lacosta del sur, en frente del navio, un perro manso aullando, y haciendoextremos por venir al navio, y se discurrió seria de algun buque perdidoen esta costa. Al anochecer, llegaron los de tierra al navio, y pocodespues los de la lancha.

El sábado 8 de Enero, salió á las nueve el Padre Cardiel, con la mismacomitiva, á registrar la tierra por la parte opuesta, que es la del surde este Puerto Deseado; y casi á la propia hora, los mismos de la lanchadel dia antecedente, con bastimentos para cuatro dias, por registrar ydemarcar todo este puerto. Navegaron al oeste, hasta la punta orientalde una isla, á la cual llamaron la isla de Olivares por respecto alcapitan de este navio: y habiendo entrado por un caño estrecho, quedivide á esa isla de la tierra firme, salieron con bastante trabajo áuna ensenada pequeña que hace cerca de la punta occidental, sin poderpasar adelante este dia, por haber quedado en seco

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