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El Folk-lore Filipino (Tomo I)

El Folk-lore Filipino (Tomo I)
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Title: El Folk-lore Filipino (Tomo I)
Release Date: 2018-07-20
Type book: Text
Copyright Status: Public domain in the USA.
Date added: 27 March 2019
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Folk-Lore Filipino

Biblioteca de «LaEspaña Oriental»
EL
FOLK-LORE FILIPINO
(Obra premiada con medalla de plata en laExposición Filipina, celebrada en Madrid en 1887)
MANILA
Tipo-Litografía de Chofré yC.a
Escolta, num. 33
1889

[5]

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A los folk-loristas españoles de laPenínsula, que me han dispensado toda clase de atenciones,tengo, el singular placer de dedicar esta modestacolección.

Isabelo de los Reyes. [7]

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INTRODUCCIÓN

A la escasez de conocimientos con que constaban losantíguos, la suplía su atrevimiento, el cual estaba enproporción con su grande ignorancia. Así es que si losantiguos no dejaron de dar soluciones á ningún problemacientífico, esas pretendidas soluciones, por lo peregrinas,suelen arrancarnos grandes carcajadas. ¡Si supiéseis dequién creían qué hemos descendido losindígenas de Filipinas!….

Pero á medida que las ciencias progresaban y sedescubría que los errores obedecían áhipótesis y á datos no bien comprobados, seprocuró buscar éstos, examinándolos con mayorescrúpulo, y al fin, en la Antropología, la Prehistoria yen todas las demás ciencias relativas al hombre primitivo,húbose de reconocer gran escaséz de materiales que alcontrario, debieran [8]abundar, para poder sostenerse seriamentealguna teoría científica.

Cuando esto se notó, hace poco,1 muchossábios antropólogos y etnógrafos dejaron defantasear sobre bases no bien averiguadas, lo que es impropio porcierto de autores concienzudos, y una vez emitida en Inglaterra la ideade crear una escuela que recogiese para estudios futuros materiales nosolo en los países selváticos, sino también en laclase popular de Europa, enseguida se propagó con tantaaceptación, como grande era el vacío que veníaá llenar.

Esta escuela es la folk-lórica, de la palabra sajonaFOLK-LORE, que significa literalmentesaber popular. Su objeto, en un principio, se reduciríaá recoger esas leyendas, tradiciones, consejas y supersticionesque conserva el pueblo, para de su estudio y comparación con lasde otros paises, deducir teorías relativas al hombreprehistórico.

Después se ensanchó la esfera de su acción paraque pudiera servir no solo á las investigacionesantropológicas y etnográficas, sino también paraenriquecer las demás ciencias existentes, como la Medicina; yacaso para crear otras nuevas, como nacieran p. ej. de laAstrología, la Astronomía, y la Química de laAlquímia, que diría el folk-lorista Dr. Machado y[9]Alvarez. En una palabra, archivo general al serviciode las ciencias todas.

Según la primera de las bases establecidas por losfolk-loristas españoles, el Folk-Lore tiene por objetorecojer, acopiar y publicar todos los conocimientos del pueblo en losdiversos ramos de la Ciencia, (Medicina, Higiene, Botánica,Política, Moral, Agricultura, Industria, Artes,Matemáticas, Sociología, Filosofía, Historia,Antropología, Arqueología, Idiomas, etc.); losproverbios, cantares, adivinanzas, cuentos, leyendas, tradiciones,fábulas y demás formas poéticas y literarias delpueblo, los usos, costumbres, ceremonias, espectáculos y fiestasfamiliares, locales ó provinciales, los ritos, creencias,prácticas, supersticiones, mitos y juegos infantiles, laslocuciones, jiros, trabalenguas, frases especiales de cada localidad,motes y apodos, ocurrencias, modismos y voces infantiles, los nombresde sitios y lugares, que no se mencionan en mapas; los de piedras,animales y plantas; y en suma, todos los elementos constitutivos delgenio, del saber y de los idiomas, contenidos en la tradiciónoral, en los monumentos y en los escritos, como materialesindispensables para el conocimiento y reconstruccióncientífica de la historia y cultura.

Y con arreglo á la base 3.a, los folk-loristasdeben tener como principal objetivo la fidelidad en latrascripción y la mayor escrupulosidad en declarar laprocedencia de las tradiciones ó datos etc., que recojan, utilizando, cuandoel estado de sus recursos lo consienta, la escritura musical, dibujo,taquigrafía, fotografía y demás medios[10]adecuados para obtener la fidelidad en lareproducción.

El Folk-Lore, pues consta de secciones de Literatura, Poesía,Historia, Prehistoria, Geografía, Bellas Artes, Arqueología,Jurisprudencia, Economía política, Pedagogía,Medicina, Botánica, Zoología, Mineralogía,Geología, Física y Química, Matemáticas,Moral, Sociología, Lingüística, Fonética,Industria, Agricultura, Astronomía, Mitografía,Etnología, Demopsicología, Demotopografía,Bibliografía, Cosmogonía y, en una palabra, todoslos ramos del saber humano.

Y á fuerza de ensanchar, acaso exagerando, el prístinoconcepto del Folk-Lore, los españoles llegaron áconsiderarlo como ciencia, y los folk-loristas acabaron por noentenderse unos á otros, habiendo necesidad de abrir unadiscusión internacional para fijar la verdaderadefinición del Folk-Lore.

Y el Sr. Director del Boletin Folk-Lórico de Sevilla,tomándome por el representante de Folk-Lore filipino,tuvo la atención de pedir mi humilde opinión sobre estacuestión y mi informe, que encontrareis mas adelante, sepublicó en el Boletin de la Enseñanza Libre, deMadrid.


De todos modos, escusado será encarecer la utilidad delFolk-Lore á Filipinas. Este pais necesita mas que lasnaciones europeas de uno ó muchos que recojan las tradiciones,costumbres, consejas, supersticiones etc., para que luego los doctospuedan con ellas hacer comparaciones, [11]que tengan por objetoescudriñar los misterios mil que encierra el pasado de estospueblos.

¿Quién puede asegurar de fijo cuáles fueronlos aborígenes de este Archipiélago? En un principio yoopinaba que los ilocanos eran de raza distinta que los tagalos, enrazon á que existen algunas diferencias, tanto que muchas vecesdistingo á primera vista por su solo aspecto el uno del otro.Pero después de haber yo estudiado detenidamente las costumbres,supersticiones y tradiciones de uno y otro pueblo, me mudé deparecer.

Ya se ha visto que el estudio de las consejas, leyendas ysupersticiones de los ilocanos, me sirvió para reconstruir suMitología ó Religión primitiva, que no mentansiquiera los historiógrafos de Filipinas, y, sin embargo,ninguno probablemente se atreverá á ponerla en duda, siel amor natural á los propios escritos no meengaña.

Y ¿qué no esperaremos del Folk-Lore filipinorespecto á la Medicina, cuando las plantas del país sontodas sin excepción medicinales?… Es claro que laFlora filipina escrita por Blanco, Mercado, Llanos y otrosautores dista mucho de ser completa, y puedo asegurar sin géneroalguno de duda que en cuanto á su aplicación á laMedicina, muchísimos secretos dejaron de descubrir Sta.María, Clain, Gregorio Sanz y otros que han escrito sobre lamateria.


Digamos ahora algo de la historia del Folk-Lore filipino.[12]

En 25 de Marzo de 1884, La Oceanía Españolahabló por vez primera del asunto en su artículo de fondotitulado “Folk-Lore de Filipinas,” invitando á suslectores á aportar su contingente y para ello les trazóun programa más ó menos completo.

Yo, entonces jóven de 19 años, empezaba ácobrar afición al periodismo, y el muy inteligente como amableDirector de dicho periódico don José Felipe del Panestimuló mis aficiones con algunos regalos de libros y mesuplicó escribiera el Folk-Lore ilocano. Y en 24 de Mayode 1884 dí comienzo á dicho trabajo y despuéspubliqué algunos artículos sobre los Folk-LoresMalabonés, Zambaleño y Filipino,escribiendo en este último los materiales folk-lóricosque eran de carácter general en el Archipiélago. Debo,pues, rendir aquí tributo de gratitud al Sr. del Pan, y yo deseosinceramente que hoy me quisiera comoantes á su antíguo discípulo, el jóvenindígena.

El Dr. Machado y Alvarez, iniciador del Folk-LoreEspañol, y el Sr. D. Alejando Guichot y Sierra, Director delBoletin Folk-Lórico de Sevilla, principies figurasfolk-lorísticas de España, acabaron de inclinarmeá esta nueva ocupación del pensamiento,estimulándome; me regalaron todas las obras folk-lóricasque se publicaron en España; me ponian al corriente de todo, mealentaban y por su encargo dirigí en 15 de Marzo de 1885 unacarta propaganda, que publicó y secundó la prensafilipina; pero no surtió mas efecto que unos preciososartículos, titulados Alrededor de un cadáver, que elcelebrado pintor don [13]Miguel Zaragoza tuvo la amabilidad dededicarme en El Porvenir de Visayas.

Lo que lamentó con razón el inteligente médicocomo castizo escritor D. José Lacalle y Sanchez, profesor de laFacultad de Medicina de la Universidad de Manila y autor deletnográfico libro Tierras y Razas, en 27 de Junio de 1885con el pseudónimo de Astoll.

Hé aquí unos párrafos suyos que nos dan ideaperfecta de lo que acaeció:

“Un ilustrado hijo delpaís—escribe—apreció la utilidad de laempresa (del Folk-lore) y no dudó en intentar surealización, apercibiendo para ello sus bríos y sus dotestodas …. Solo la prensa ayudó los buenospropósitos del iniciador, pero sus gestiones tuvieron el mismoéxito que otras muchas que ceden en beneficio de nuestracultura. Por eso el Folk-Lore filipino no se constituirá.A ello se opone la desidia y abandono de unos y la indolencia detodos.”

Para recoger del saco roto la organización del Folk-Loreregional filipino, juzgué oportuno contestar al revisterodel Comercio y aprovechando su indirecta, aparentésostener que en Filipinas había personas ilustradas y estudiosasque pudieran acometer la empresa.

Astoll me contestó con un artículo digno de suautor, en el que se leían entre otras las siguienteslíneas, que trascribo por la verdad que encierran:

“Solo suponiéndole dotado de una gran dosis de buenafé, se alcanza á comprender el entusiasmo y la féque le animan en una empresa, [14]por demás noble ycivilizadora, pero completamente estéril donde por lo visto,solo crecen lozanos el camagón y el molave.

Sin embargo, el citado escritor dijo:—“quierotambién llevar á ese campo que V. cultiva con esmero, elgrano de arena salido de las sinuosidades de mi cerebro.”

Y pasando á demostrar la utilidad del Folk-Lorefilipino escribió:

“De lo que no sabemos nada, absolutamente nada, es de esepasado misterioso cubierto aun por espeso velo que no han logradoromper las escasas investigaciones de algunos hombres, y que ocultacuidadosamente la cuna de estos pueblos.—Y por eso la cienciaantropológica sabe del hombre filipino tanto como de loshabitantes de la luna. Y la etnología, la etnografía, lalingüística y otros ramos del saber, solosaben … que no saben nada … Y teniendo encuenta por otra parte, que el primitivo pueblo filipino no dejósu pasado escrito en papeles ni monumentos, claro aparece que solo enla tradición, en las prácticas supersticiosas, en lascostumbres primitivas que hoy se conservan por muchos, es posibleencontrar los materiales necesarios á la obra históricaque nos ha de proporcionar el útil conocimiento de tiempos ycosas que pasaron.—Cuando la locomotora cruce los camposfilipinos y ponga en comunicación todas las provincias,llegarán á éstos los hábitos y costumbresde los modernos pueblos y desaparecerán, como van desapareciendode Manila, los usos propios de este hermosopaís.—[15]Y si antes que esto ocurra, no se hanrecogido los materiales existentes, la historia perderá una desus hojas mas curiosas; aquella destinada á las regioneslevantadas sobre el Océano.—¿Quién puedeimpedir que esto suceda? ¿Quién se dedicaráá explotar los tesoros de la tradición?—ElFolk-Lore podría encargarse de ello.—Por eso yo hecreido que esa institución era la llamada á crear elmuseo donde los doctos estudiasen mañana el pasado de estospueblos. Y por eso he defendido la importancia del Folk-Lore; y hetributado á V. mis plácemes y alabanzas.

“Además, en el Folk-Lore podríaquizás tener orígen la poesía filipina; es decir,la poesía inspirada en asuntos filipinos y nacida en la mentedevates filipinos. Y aquí oigo ya, Sr. de los Reyes, lasburlonas carcajadas de alguno de esos faroles, que tanta graciale han hecho á usted. Pero déjelos que se rían,porque esos mismos se reían también de otrasmanifestaciones del ingenio de este pueblo, y luego bajaron la cabezaconfundidos ante los laureles de Luna y Resurrección. Y no hayque dudarlo, en las tradiciones populares del paísbrotará algún día la fuente de lainspiración, si esas tradiciones llegan á ser del dominiopúblico. En esas tradiciones y en esas prácticassupersticiosas, que V. va dando á conocer, podráninspirarse algún día vates insignes, amadores entusiastasde las peregrinas bellezas de este rico vergel.”

Y en otro artículo dijo el mismo autor: “Y si sustrabajos é investigaciones (los del Folk-Lore) hacenrelación con pueblos como el filipino [16]donde elcarácter de los naturales ha sido retratado únicamentepor brochas de torpes enjalbegadores, compréndese bien cuantohabría de ser el provecho que de esa instituciónpodría obtenerse.

A su segundo artículo, repliqué demostrando que latarea folk-lórica no era obra de romanos y aludiendodirectamente á ciertas corporaciones que hubieran podidoacometerla.

Y el ingenioso y benévolo Astoll se limitóá contestarme lo siguiente:

“Voy á concluir con un párrafo que no rezacontigo, amable suscritor; se dirige al Sr. don Isabelo de los Reyes,á quien felicito por su última eruditísima carta,que he leido con placer. Cumplo gustoso este deber de atención,pero como desgraciadamente, en el asunto del Folk-Lore sigo lascorrientes de

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