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Colección de Documentos Inéditos Relativos al Descubrimiento, Conquista y Organización de las Antiguas Posesiones Españolas de Ultramar. Tomo 8, De Los Pleitos de Colón, II

Colección de Documentos Inéditos Relativos al Descubrimiento, Conquista y Organización de las Antiguas Posesiones Españolas de Ultramar. Tomo 8, De Los Pleitos de Colón, II
Title: Colección de Documentos Inéditos Relativos al Descubrimiento, Conquista y Organización de las Antiguas Posesiones Españolas de Ultramar. Tomo 8, De Los Pleitos de Colón, II
Release Date: 2018-10-11
Type book: Text
Copyright Status: Public domain in the USA.
Date added: 27 March 2019
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Notas del Transcriptor

—Se han respetado la grafía y la acentuación del original, así como las inconsistencias en éstas.

—Se han corregido los errores obvios de imprenta.

—Algunos «DOCUMENTOS» contienen únicamente el título.

—En las cifras en números romanos impresas en versalita en el original, el tamaño de la letra U (1000) es, en ocasiones, mayor al del resto.Ciertos navegadores y lectores de libros electrónicos podrían mostrar en mayúsculas el texto en versalita.

—Las notas al pie de página se han renumerado y agrupado en un capítulo independiente denominado «NOTAS Y CITAS BIBLIOGRÁFICAS»,el cual se encuentra situado antes del «ÍNDICE CRONOLÓGICO DE DOCUMENTOS».

—En los textos originales utilizados en la presente transcripción, la referencia bibliográfica referente al documento núm. 222no se observa con claridad y podría no coincidir con la reflejada aquí.

—En los índices de personas y de lugares, la grafía del texto original aparece, en ocasiones, normalizada a esa de la época de impresión,e.g. «Bermudes» en el original frente a «Bermúdez» en el índice.

—Los índices se encuentran al final del libro y son accesibles mediante los enlaces:«DOCUMENTOS», «PERSONAS» y «LUGARES».

—Las páginas en blanco presentes en el original se han eliminado en la versión electrónica.


[i]

COLECCIÓN

DE

DOCUMENTOS INÉDITOS

DE ULTRAMAR.


[iii]

COLECCIÓN
DE
DOCUMENTOS INÉDITOS
RELATIVOS AL DESCUBRIMIENTO, CONQUISTA Y ORGANIZACIÓN
DE LAS
ANTIGUAS POSESIONES ESPAÑOLAS DE ULTRAMAR.


SEGUNDA SERIE

PUBLICADA POR LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA.


TOMO NÚM. 8.


II

DE LOS PLEITOS DE COLÓN.


MADRID

ESTABLECIMIENTO TIPOGRÁFICO «SUCESORES DE RIVADENEYRA»

IMPRESORES DE LA REAL CASA

Paseo de San Vicente, 20


1894


[v]

INTRODUCCIÓN.

Después que salió de la imprenta el tomo séptimo deesta serie, primero de los Pleitos de Colón, publicó la señoraDuquesa de Berwick y de Alba un precioso libro tituladoAutógrafos de Cristóbal Colón y papeles de América[1],en que, celebrando el cuarto centenario del descubrimientodel Nuevo Mundo, sacaba de la obscuridad interesantesdocumentos del archivo de su casa. Lucían enprimer término los que trazó la pluma del descubridor insigne(que no son pocos), y los que atañen á su persona.Entre aquéllos figura una Información de los privilegios ymercedes del Almirante[2], muy al caso de nuestro asunto.

Empieza con la conocida invocación Jesus cum Mariasit nobis in via, principio de la generalidad de los escritos[vi]del Almirante, según el P. Las Casas, y parece consultade algún letrado á cuyo saber se sometieron las dudas originadaspor la interpretación de las capitulaciones de SantaFe, así como de los privilegios y mercedes posteriormenteconcedidas por los Reyes Católicos al primer Almirantede las Indias.

En la interpretación se comprendía la equivalencia delos derechos del Almirante de Castilla, al cual estaba concedidapor el rey D. Juan II «la tercera parte de las gananciasque el ficiera por la mar»[3], y como por la capitulaciónse le reconocía el diezmo, y el ochavo si contribuíaal armamento, el consultor opinaba, «sin que en esto puedahaber engaño ni yerro», que á D. Cristóbal Colón pertenecían,el tercio, el décimo y el octavo que produjeran lasIndias descubiertas y por descubrir, en esta manera:

«Un caballero arma una nao, y diz a un criado suyo: vepor capitan desta nao, y de la ganancia que se oviere habrásla tercia parte; y a otro diz: va por maestre, y de laganancia habrás la décima parte, y a otro diz: va por escribano,y porque contribuistes en esta armazon la ochavaparte, habrás la ochava parte de la ganancia.

»Partió la nao y a la vuelta se falla que ganó diez ducados,y el capitan diz al caballero: señor, diez ducados hade ganancia, mandadme a dar la tercia parte que me prometistes,y ansi se la da. Despues viene el maestre y diz:señor, diez ducados se ganó, mandadme dar la decena destosque me prometistes, y ansi se la da. El escribano diz:señor, diez ducados resultó desta armada en que yo contribuí[vii]la ochava parte, mandadme dar la ochava parte destosdiez ducados, y ansi se la da. Y esta es la cuenta que se hade tener en la parte de que S. A. os ha fecho merced delas cosas de las Indias, y no sacar el diezmo, y despues delo que quedara dar el ochavo, y despues tercio, porquedesta guisa seria la cuenta errada, porque cada capítulodestos tres fabla claro que haya de haber de la gananciacierta parte.»

De modo que, en opinión del Consultor, correspondía alAlmirante de las Indias el 55,80 por 100 de lo que aquéllasprodujeran, aparte de las ventajas de justicia, oficios,nombramientos, etc., etc.

D. Cristóbal aceptó por completo este dictamen, consignándolocomo suyo propio en el testamento y en algunosotros papeles; sin embargo, en el de referencia escribió desu puño:

«Señores[4]: yo non demando nada, y todo esto que vaaquí dicho, todo lo remito y pongo en las Reales manos dela Reyna n. s.; mis privilegios y cartas dará a v. m. cadaque los quisiera.»

Como estas mismas pretensiones mantuvo D. Diego Colón,segundo almirante, resulta que en este documento encarnael origen de los pleitos.

Vienen después copiadas en el libro de la señora Duquesade Alba las cartas que un su antecesor escribió á variaspersonas, en Olmedilla, con motivo del litigio ya iniciado,cartas dignas de consideración; decían:

«Para el Rey nuestro señor.—Católico y muy alto y muypoderoso rey y señor.—Vuestra alteza, por me hacer merced,[viii]metió al almirante de las Indias, mi sobrino, en micasa, casándole con doña María de Toledo, mi sobrina, lacual merced yo tuve por muy grande cuando V. A. lomandó hacer, y asi la tengo agora, si por mi debdo, juntocon sus servicios y méritos del Almirante, su padre, él rescibede V. A. las mercedes que yo espero que han de rescibirtodos los que a mi casa se allegan, y faltando esto,no era merced la que V. A. me hizo en casalle con mi sobrina,mas volverse ïa en mucha vergüenza mia y menoscabode mi casa; y agora no solamente me dicen que lasmercedes del almirante están suspensas, mas que V. A.no es servido de mandalle guardar justicia en sus negociosde las Indias, y que estando vista e determinada su justiciapor los de vuestro muy alto Consejo, V. A. ha mandadosuspender la sentencia que por él se ha de dar, y leha mandado mover algunos partidos por inducimiento dealgunas personas que no deben desear tanto vuestro serviciocomo yo.

»Suplico a V. magestad que pues a mi me toca tanto ya mi casa las cosas del almirante, que a V. A. plega mandarleguardar su justicia y desembarazarle su hacienda eoficios..... otra vez torno a besar los pies y manos de V. A.por que le plega breve y enteramente mandarle dar su justicia,en lo cual yo rescibiré muy mayor merced quel, y enla dilación mucha mayor vergüenza quel puede rescibirpérdida, por grande que sea.—Nuestro Señor, etc.—ElDuque y marqués.»

«Al Obispo de Palencia.—Muy reverendo y magníficoSeñor.—Yo he sabido que en los negocios que tocan alseñor Almirante de las Indias, mi sobrino, no ha V. m.hasta aquí aprovechado como yo confio que habeis, señor,[ix]de aprovechar en todas las cosas que á mi tocasen, que esla manera que yo tengo de entender y trabajar en lasvuestras; de lo cual estoy muy maravillado, y no veo razonmás perentoria para quererse acabar el mundo que siesto así hoviese de pasar. Por tanto, pidos, señor, pormerced, que cese esta via, y de tal manera, que de aquíadelante el señor Almirante conozca que no tiene mayorayudador ni quien más procure por todos sus negocios quevos, señor, porque por tocarme sus cosas del Almirantecomo las de propio hijo, porque por tal le tengo y lo es,yo resçibiré tanta merced en que se haga así cuanto nopuedo escribir, y de lo contrario rescibiria el mayor agraviodel mundo, pues de la pérdida ó ganancia me cabe tantaparte como á él..... Y por que sé que para con vos, señor,esto basta, no digo más, que si necesario fuera ir en personaá os lo pedir por merced, lo hiciera.»

«A Fernando de Vega, presidente de la orden de Santiago.—Virtuososeñor.—Yo he sabido como ya sus negociosdel señor Almirante de las Indias, mi sobrino, estánvistos por los del Consejo, y muy clara y determinada sujusticia, y que por algunos tratos que le ha movido el Rey,nuestro señor, no se ha mandado sentenciar en ellos; yporque desto yo rescibiria tan gran agravio cuanto es razonde rescibir, por tener, como tengo, sus cosas del Almiranteen la gracia de las de Don Garcia, por la mucharazon que para ello hay, pidos, señor, por merced que entodo lo que ello pudiéredes hacer y trabajar, lo hagais,como en cosa en que me va tanto como veis que en estome va.....»

Todavía contiene el libro de la señora Duquesa dos memorialesdirigidos por D. Diego Colón al Emperador:[x]uno[5] lamentando las dilaciones que se hacían en determinarsu justicia con lo que recibía muy notorio agravio ysería mayor haciéndole venir de las Indias á estos reinos,«do ni tiene casa ni abrigo si a un espital no se recoje»,protestando si en este mundo no le fuere administrada sujusticia, «de pedilla ante aquel alto tribunal do a todosserá eternamente guardada». Otro[6] en que reclamaba nose determinase lo que Cortés y Diego Velázquez pedíanrelativamente á la gobernación de Yucatán ó Nueva España,por ser en su perjuicio y pertenecerle.

De todos estos documentos se ponen noticias sucintasen el tomo presente, precediendo á los que continúan lacolección conservada en el Archivo de Indias. Se condensantambién aquellos que, siendo de trámite en los autos,como los pedimentos, poderes ó cartas de receptoría, noentrañan interés histórico, y aun en los que lo tienen seexcusa la repetición cansada de las fórmulas procesales,pero se indica la asignatura de cada uno, á fin de facilitarla comprobación.

Las probanzas presentadas por una y otra parte litiganteson las que dan al conjunto importancia, lo mismoque en el tomo anterior, porque casi todos los testigosque declaran acompañaron á D. Cristóbal en alguno desus viajes ó los hicieron seguidamente con otros descubridores,cuando estaba fresco todavía el recuerdo de mil incidentesque sin el pleito no fueran sabidos.

El anciano doctor Rodrigo Maldonado, Consejero de la[xi]Corona, declaró lealmente[7], que con el prior de Prado,que entonces era, después arzobispo de Granada (Fr. Hernandode Talavera) y con otros sabios, letrados y marineros,examinó el proyecto de Colón de ir á las Islas, conviniendolos más en que era irrealizable ó imposible, y sinembargo, que porfió en el empeño el navegante; que susAltezas asentaron capitulaciones, y plugo á nuestro Señorque acertó en lo que decía.

Prevaleciendo el dictamen de la mayoría, de los másdellos[8], es evidente que hubo minoría; que alguno de losdel Consejo se arrimaba á las doctrinas del proponente óen algún modo le favorecía. Es dato que conviene recogery que concuerda con algunos otros, vagos, indeterminadosen verdad, mas que pueden ayudar á los indicios de queentre los cosmógrafos y marineros que asistieron al Consejose contaba el P. Fray Antonio de Marchena, quesiempre estuvo conforme con el Almirante, según dicho delos Reyes en una de las cédulas.

García Fernando ó Fernández, físico, esto es, médicode Palos, refirió[9] lo que ha servido y sirve hasta ahora defundamento para conocer la venida de Colón desde elreino de Portugal; las primeras dificultades experimentadasen la Corte de Castilla; su llegada al convento de laRábida; gestiones de Fray Juan Pérez; concierto y compañíaque tomó con Martín Alonso Pinzón; en una palabra,el acuerdo, el principio, el desarrollo de la empresadel descubrimiento, con el dicho de otros testigos explanado[xii]lisa y llanamente en lo que atañe al primer embargode embarcaciones, al armamento y equipo sucesivo de lascarabelas, navegación por el Atlántico, hallazgo de lassorprendentes primicias índicas, de modo que resaltan conla

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