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Selección

Selección
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Title: Selección
Release Date: 2018-10-30
Type book: Text
Copyright Status: Public domain in the USA.
Date added: 27 March 2019
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[p. 1]

TIRSO DE MOLINA


[p. 3]

BIBLIOTECA LITERARIA DEL ESTUDIANTE

DIRIGIDA POR RAMÓN MENÉNDEZ PIDAL

TOMO XIII

TIRSO

DE MOLINA

SELECCIÓN HECHA POR

SAMUEL GILI GAYA

Dibujos de F. Marco.

MADRID, MCMXXII

INSTITUTO—ESCUELA

JUNTA PARA AMPLIACIÓN DE ESTUDIOS


[p. 5]

Ilustración de cabeza de capítulo

EL CONDENADO
POR DESCONFIADO

JORNADA PRIMERA

ESCENA I

(Sale Paulo de ermitaño.)

Paulo.

¡Dichoso albergue mío!

¡Soledad apacible y deleitosa,

que en el calor y el frío

me dais posada en esta selva umbrosa,

donde el huésped se llama

o verde hierba o pálida retama!

Agora, cuando el alba

cubre las esmeraldas de cristales,

haciendo al sol la salva,

que de su coche sale por jarales,

con manos de luz pura

quitando sombras de la noche oscura,

[p. 6]salgo de aquesta cueva

que en pirámides altos de estas peñas

naturaleza eleva,

y a las errantes nubes hace señas

para que noche y día,

ya que no hay otra, le haga compañía.

Salgo a ver este cielo,

alfombra azul de aquellos pies hermosos.

¿Quién, ¡oh celestes cielos!

aquesos tafetanes luminosos

rasgar pudiera un poco

para ver...? ¡Ay de mí! Vuélvome loco.

Mas ya que es imposible,

y sé cierto, Señor, que me estáis viendo

desde ese inaccesible

trono de luz hermoso, a quien sirviendo

están ángeles bellos,

más que la luz del sol hermosos ellos,

mil glorias quiero daros

por las mercedes que me estáis haciendo

sin saber obligaros.

¿Cuándo yo merecí que del estruendo

me sacarais del mundo,

que es umbral de las puertas del profundo?

¿Cuándo, Señor divino,

podrá mi indignidad agradeceros

el volverme al camino,

que, si yo lo conozco, es fuerza el veros,

y tras esta victoria,

[p. 7]darme en aquestas selvas tanta gloria?

Aquí los pajarillos,

amorosas canciones repitiendo

por juncos y tomillos,

de Vos me acuerdan, y yo estoy diciendo:

“Si esta gloria da el suelo,

¿qué gloria será aquella que da el Cielo?”

Aquí estos arroyuelos,

jirones de cristal en campo verde,

me quitan mis desvelos,

y son causa a que de Vos me acuerde;

¡tal es el gran contento

que infunde al alma su sonoro acento!

Aquí silvestres flores

el fugitivo tiempo aromatizan,

y de varios colores

aquesta vega humilde fertilizan.

Su belleza me asombra:

calle el tapete y berberisca alfombra.

Pues con estos regalos,

con aquestos contentos y alegrías,

¡bendito seas mil veces,

inmenso Dios, que tanto bien me ofreces!

Aquí pienso seguirte,

ya que el mundo dejé para bien mío;

aquí pienso servirte,

sin que jamás humano desvarío,

por más que abra la puerta

el mundo a sus engaños, me divierta.

[p. 8]Quiero, Señor divino,

pediros de rodillas húmilmente

que en aqueste camino

siempre me conservéis piadosamente.

Ved que el hombre se hizo

de barrovil, de barro quebradizo.

ESCENA II

(Sale Pedrisco con unhaz de hierba. Pónese Paulo de rodillas, yelévase.)

Pedrisco.

Como si fuera borrico

vengo de hierba cargado,

de quien el monte está rico:

si esto como, ¡desdichado!,

triste fin me pronostico.

···············

De mi tierra me sacó

Paulo, diez años habrá,

y a aqueste monte apartó;

él en una cueva está,

y en otra cueva estoy yo.

Aquí penitencia hacemos,

y sólo hierbas comemos,

y a veces nos acordamos

de lo mucho que dejamos

por lo poco que tenemos.

Aquí al sonoro raudal

[p. 9]de un despeñado cristal,

digo a estos olmos sombríos:

“¿Dónde estáis, jamones míos,

que no os doléis de mi mal?

Cuando yo solía cursar

la ciudad y no las peñas

(¡memorias me hacen llorar!),

de las hambres más pequeñas

gran pesar solíais tomar.

Erais, jamones, leales:

bien os puedo así llamar,

pues merecéis nombres tales,

aunque ya de las mortales

no tengáis ningún pesar.”

···············

ESCENA III

[Paulo sueña que lamuerte le hiere en el corazón, y al quedar su cuerpo “como despojo dela madre tierra”, el alma libertada se presenta ante el Tribunal deDios, donde ve con espanto que sus culpas pesan más que sus buenasobras en la balanza del Justicia mayor del Cielo; el Juez santo lecondena al Infierno.]

Paulo.

Con aquella fatiga y aquel miedo

desperté, aunque temblando, y no vi nada

si no es mi culpa, y tan confuso quedo,

[p. 10]que si no es a mi suerte desdichada,

o traza del contrario, ardid o enredo,

que vibra contra mí su ardiente espada,

no sé a qué lo atribuya. Vos, Dios santo,

me declarad la causa de este espanto.

¿Heme de condenar, mi Dios divino,

como este sueño dice, o he de verme

en el sagrado alcázar cristalino?

Aqueste bien, Señor, habéis de hacerme.

¿Qué fin he de tener? Pues un camino

sigo tan bueno, no queráis tenerme

en esta confusión, Señor eterno.

¿He de ir a vuestro Cielo, o al Infierno?

Treinta años de edad tengo, Señor mío,

y los diez he gastado en el desierto,

y si viviera un siglo, un siglo fío

que lo mismo ha de ser: esto os advierto.

Si esto cumplo, Señor, con fuerza y brío,

¿qué fin he de tener? Lágrimas vierto.

Respondedme, Señor; Señor eterno,

¿he de ir a vuestro Cielo, o al Infierno?

ESCENA IV

(Aparece el Demonio enlo alto de una peña.)

Demonio.

Diez años ha que persigo

a este monje en el desierto,

recordándole memorias

[p. 11]y pasados pensamientos;

siempre le he hallado firme,

como un gran peñasco opuesto.

Hoy duda en su fe, que es duda

de la fe lo que hoy ha hecho,

porque es la fe en el cristiano

que sirviendo a Dios y haciendo

buenas obras, ha de ir

a gozar de Él en muriendo.

Este, aunque ha sido tan santo,

duda de la fe, pues vemos

que quiere del mismo Dios,

estando en duda, saberlo.

En la soberbia también

ha pecado: caso es cierto.

Nadie como yo lo sabe,

pues por soberbio padezco.

Y con la desconfianza

le ha ofendido, pues es cierto

que desconfía de Dios

el que a su fe no da crédito.

Un sueño la causa ha sido;

y el anteponer un sueño

a la fe de Dios, ¿quién duda

que es pecado manifiesto?

Y así me ha dado licencia

el Juez más supremo y recto

para que con más engaños

le incite agora de nuevo.

[p. 12]Sepa resistir valiente

los combates que le ofrezco,

pues supo desconfiar

y ser, como yo, soberbio.

···············

De ángel tomaré la forma,

y responderé a su intento

cosas que le han de costar

su condenación, si puedo.

(Quítase el Demonio latúnica y queda de ángel.)

Paulo.

¡Dios mío! Aquesto os suplico.

¿Salvaréme, Dios inmenso?

¿Iré a gozar vuestra gloria?

Que me respondáis espero.

Demonio.

Dios, Paulo, te ha escuchado,

y tus lágrimas ha visto.

Paulo.

¡Qué mal el temor resisto! (Aparte.)

Ciego en mirarlo he quedado.

Demonio.

Me ha mandado que te saque

de esa ciega confusión,

porque esa vana ilusión

de tu contrario se aplaque.

Ve a Nápoles, y a la puerta

que llaman allá del Mar,

que es por donde tú has de entrar

a ver tu ventura cierta

o tu desdicha, verás

[p. 13]cerca de allá (estáme atento)

un hombre...

Paulo.

¡Qué gran contento

con tus razones me das!

Demonio.

...que Enrico tiene por nombre,

hijo del noble Anareto.

Conocerásle, en efeto,

por señas que es gentilhombre,

alto de cuerpo y gallardo.

No quiero decirte más,

porque apenas llegarás

cuando le veas.

Paulo.

Aguardo

lo que le he de preguntar

cuando le llegare a ver.

Demonio.

Sólo una cosa has de hacer.

Paulo.

¿Qué he de hacer?

Demonio.

Verle y callar,

contemplando sus acciones,

sus obras y sus palabras.

Paulo.

En mi pecho ciego labras

quimeras y confusiones.

¿Sólo eso tengo de hacer?

Demonio.

Dios que en él repares quiere,

porque el fin que aquél tuviere

ese fin has de tener. (Desaparece.)

Paulo.

¡Oh misterio soberano!

¿Quién este Enrico será?

[p. 14]Por verle me muero ya.

¡Qué contento estoy! ¡qué ufano!

ESCENAS V a X

[Paulo, acompañadode Pedrisco, se dispone a ir a Nápoles.El Demonio ha logrado su plan, pues hainfundido la duda en el espíritu del ermitaño.]

Demonio.

Bien mi engaño va trazado.

Hoy verá el desconfiado

de Dios y de su poder

el fin que viene a tener,

pues él propio lo ha buscado.

ESCENAS XI y XII

[Paulo y Pedrisco llegan a la Puerta del Mar, en Nápoles,sitio designado por el Demonio para que conozcan a Enrico.]

Pedrisco.

Maravillado estoy de tal suceso.

Paulo.

Secretos son de Dios.

Pedrisco.

¿De modo, padre,

que el fin que ha de tener aqueste Enrico,

ha de tener también?

Paulo.

Faltar no puede

la palabra de Dios: el ángel suyo

me dijo que si Enrico se condena,

[p. 15]me he de condenar; y si él se salva,

también me he de salvar.

Pedrisco.

Sin duda, padre,

que es un santo varón aqueste Enrico.

Paulo.

Eso mismo imagino.

Pedrisco.

Esta es la puerta

que llaman de la Mar.

Paulo.

Aquí me manda

el ángel que le aguarde.

(Aparece Enrico consus compañeros.)

Roldán.

Deteneos, Enrico.

Enrico.

Al mar he de arrojalle, vive el cielo.

Paulo.

A Enrico oí nombrar.

Enrico.

¿Gente mendiga

ha de haber en el mundo?

Cherinos.

Deteneos.

Enrico.

Podrásme detener en arrojándole.

Celia.

¿Dónde vas? Detente.

Enrico.

No hay remedio:

harta merced te hago, pues te saco

de tan grande miseria.

Roldán.

¡Qué habéis hecho!

(Salen todos.)

Enrico.

Llegóme a pedir un pobre una limosna;

dolióme el verle con tan gran miseria;

y por que no llegase a avergonzarse

otro desde hoy, cogíle en brazos

y le arrojé en el mar.

[p. 16]Paulo.

¡Delito inmenso!

Enrico.

Ya no será más pobre, según pienso.

Pedrisco.

¡Algún diablo limosna te pidiera!

Celia.

¡Siempre has de ser cruel!

Enrico.

No me repliques,

que haré contigo y los demás lo mismo.

Escalant.

Dejemos eso agora, por tu vida.

Sentémonos los dos, Enrico amigo.

Paulo

(a Pedrisco).

A éste han llamado Enrico.

Pedrisco.

Será otro.

¿Querías tú que fuese este mal hombre,

que en vida está ya ardiendo en los infiernos?

Aguardemos a ver en lo que para.

Enrico.

Pues siéntense voarcedes, porque quiero

haya conversación.

Escalant.

Muy bien ha dicho.

Enrico.

Siéntese Celia aquí.

Celia.

Ya estoy sentada.

Escalant.

Tú, conmigo, Lidora.

Lidora.

Lo mismo digo yo, seor Escalante.

Cherinos.

Siéntese aquí, Roldán.

Roldán.

Ya voy, Cherinos

Pedrisco.

¡Mire qué buenas almas, padre mío!

Lléguese más, verá de lo que tratan.

Paulo.

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