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De Sobremesa; crónicas, Quinta Parte (de 5)

De Sobremesa; crónicas, Quinta Parte (de 5)
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Title: De Sobremesa; crónicas, Quinta Parte (de 5)
Release Date: 2018-12-26
Type book: Text
Copyright Status: Public domain in the USA.
Date added: 27 March 2019
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Nota del Transcriptor:

Se ha respetado la ortografa y la acentuacin del original.

Errores obvios de imprenta han sido corregidos.

Pginas en blanco han sido eliminadas.

La portada fue diseada por el transcriptor y se considera dominio pblico


Jacinto Benavente

De sobremesa

CRNICAS

QUINTA SERIE

MADRID
PERLADO, PEZ Y COMPAA
SUCESORES DE HERNANDO
Arenal, 11 y Quintana, 31 y 33
1913


ES PROPIEDAD.—DERECHOS RESERVADOS

Artes Grficas MATEU.—Paseo del Prado, 30.—Madrid.


De sobremesa

I

Los ojos y las almas se van tras lo quebrilla, y la botadura del barco Espaa hasido lo ms brillante en esta semana pasada.

Un barco de guerra magnfico! La consideracinde la cantidad pudiera entibiarel entusiasmo por la calidad, si, como dijoShakespeare, lo que es hambre para un gigante,no fuera hartazgo para un enano.

Los que no se deslumbran por lo que brilla,acaso ms relumbrn que lucimiento,sin quitarle importancia al flamante acorazado,estiman en tanto el saber que muypronto la Transatlntica Espaola contar[6]con dos nuevos barcos, barcos de paz, contodos los adelantos y comodidades de losmejores transatlnticos ingleses y alemanes.

Como en Espaa todo se hace cuestin deideas, por lo mismo que nos tienen todassin cuidado, el hablar mal y por sistema dela Compaa Transatlntica Espaola esuno de los tpicos anticlericales.

Aqu, hasta del hallazgo de un supuestoretrato de Cervantes se hace programa departido y poco menos que dogma catlico.D. Alejandro Pidal ya comprometi laDivina Providencia en el hallazgo.

Se ha censurado la Compaa Transatlnticaporque en sus barcos se dice misay se reza la oracin y el rosario. Yo nocreo que la asistencia estos actos sea obligatoriapara los pasajeros. Pero, ntese:siempre censuran la celebracin de estas ceremoniaslos que, sin creer en ellas, no seatreven proclamar su descreimiento y...porque no se diga, se molestan en presenciarlas.Es cobarda suya y dicen que es intoleranciaajena.

A m me parece ms intolerancia la delos barcos ingleses, que, al viajar por lneas[7]donde son muchos los pasajeros catlicos,slo celebran el culto protestante y no llevanun sacerdote que pueda auxiliar unmoribundo de religin catlica.

Pero, en este caso, nadie habla de intoleranciasni de intransigencias, y lo ms graciosoes que los ms libres pensadores nopierden ceremonia del culto protestantepor... curiosidad, por pasar el rato. Y esoque, al final, hay colecta.

Tambin habr odo usted decir que loscamareros de los barcos espaoles, con esademocracia tan nuestra, se permitan andaren mangas de camisa entre los pasajeros.No he podido comprobarlo; pero s que,en barcos ingleses, con esa aristocracia tansuya, andaban... no en mangas de camisa,en calzoncillos.

En esto, como en todo, as hemos escritonuestra historia y as vamos contndola porel mundo.

El saludo al nuevo barco de guerra Espaano debe ser cuestin de ideas; tampocodebe serlo el saludo los barcos de paz dela Compaa Transatlntica Espaola.


[9]

II

Distinguidos escritores y crticos de Artehan solicitado, para la prxima ExposicinNacional de Bellas Artes, una instalacindestinada exponer obras de don IgnacioPinazo.

Tan de justicia es la demanda que, sinduda, la inmediata respuesta ser la concesin,y aun ha de parecemos tarda, puesquizs hubiera debido anticiparse la peticinel ofrecimiento en este caso.

En la inquietud algo anarquista de nuestramoderna pintura, entre oscilaciones dela moda, influencia de fuertes individualidades,titubeos de los unos y afirmacionesprematuras de los otros, Pinazo ha sido deesos grandes y seguros artistas que, fieles la realidad objetiva del Arte, sobre modas ygustos pasajeros, son como estrellas fijasguiadoras infalibles del derrotero cierto.

No quiere decir que la moda no sea leg[10]timaen arte y que no tenga sus encantos.La moda es siempre expresin de una modalidadespiritual en el tiempo, y por serdocumento interesante en la Historia delEspritu Humano, tambin puede serlo enla Filosofa del Arte.

Mas si nada pierde una mujer hermosacon ir vestida y adornada al gusto del da,y aun lo gracioso del atavo es picante realcede la hermosura los ojos vulgares, solicitadospor lo llamativo del adorno antesque por la verdad de la hermosura, no esmenos cierto que, si el adorno es gracia,slo la desnudez es verdad.

Un figurn es muy poco; una hermosamujer, bien vestida, es algo; una mujerdesnuda y muy hermosa, es hermosa deveras.

Pues de esta slida hermosura es la obrade Pinazo. Por las obras de otros pintoreshan dejado figurines y modas sus gracias ysus artificios; en unas, eso fu toda su raznde ser; de otras, quizs por haber atendidodemasiado lo pasajero no qued todolo que debiera haber quedado. En Arte slosobrevive lo que es vida, lo que es Espritu.

[11]

La obra de Pinazo es algo ms que unfigurn, y la exposicin de sus obras puedeser saludable enseanza para tantos jvenesartistas en camino de perderse desorientados;unos, por andar la ltima moda;otros, por sacar moda nueva, como no sehaya visto, si es posible.

Hay obras de arte de contemplacin recomendablecontra neurastenias artsticas,como el campo y el mar y sus aires puroscontra la neurastenia fsica.

Las obras de Pinazo son de estas obrasprivilegiadas; obras de salud, de fuerza,de verdad, como las de Velzquez, sus hermanasmayores.


En Pars han andado cachetes un autory un crtico por un qutame all esa obra.El autor es M. Caillavet, fecundo colaboradorde M. Flers, con algunas infidelidades,como es natural en toda colaboracin, yasea matrimonial, ya literaria; el crtico esM. Mas, del peridico Comedia; y la obraen cuestin es Primerose, representada enla Comedia Francesa.

[12]

En los Crculos teatrales de Pars ha sidosabrosa comidilla el incidente. Unos ponenpor Tenorio y otros por Meja. No estoy seguro,pero me atrevera jurar, supuesto elcompaerismo entre gente de letras, quelos autores estarn favor del crtico y loscrticos favor del autor. Los actores, naturalmente, favor del autor y del crtico,en presencia de cada uno de ellos, y en ausencia...deseando que no hubieran quedadoni las plumas del uno y del otro.

En Pars, como en todas partes, la crticateatral peca de benvola. Su mayor injusticiaconsiste, quizs, en tratar con igual benevolencia todo el mundo. En este casoparticular M. Caillavet no ha tenido raznpara incomodarse. M. Mas es un fanticoadmirador de la Comedia Francesa. Consideradicho teatro como una preciosa institucinnacional y vela celoso por sus prestigiosy por sus excelencias. M. Mas cree queel teatro Francs no puede ser como otroteatro cualquiera, atento slo lo productivodel negocio; cree que son ms elevadossus deberes y sus atenciones. Se lamenta decontinuo porque los actores de la Comedia[13]andan desperdigados por esos mundos y dificultancon sus continuas ausencias la esmeradainterpretacin de las obras. Deploraque las actrices del severo teatro conviertanla clsica escena en escaparate exhibitoriode atrevidas creaciones modistiles, y truenacontra el predominio de las obras modernassobre el repertorio clsico de Corneille, Raciney Molire.

Lo mismo que ahora contra Primerose,la obra de Flers y Caillavet, ha protestadocontra otras muchas obras de Lavedan, deDonnay, de Bataille, de Hervieu.

Era un sistema, y ya se sabe que contraun sistema slo es posible otro sistema.Como las bofetadas no pueden ser un sistema,el mejor de todos era el seguido porlos dems autores y por el administradorde la Comedia Francesa, M. Claretie, hombrede mundo y de teatro: Dejar decir y...que critiquen!, como deca Pina Domnguezal cerrar con mpetu la portezuela desu elegante berlina.

Monsieur Mas sostiene, con razn, queslo por tratarse de un teatro subvencionadose permita protestar contra el excesivo[14]nmero de representaciones de Primerose.

Monsieur Claretie opina que, no slo dela subvencin oficial vive su teatro, y connmeros, vencedores siempre de las letras,puede demostrar que el pblico prefierelas obras modernas las de Corneille, Raciney Molire.

En un pas republicano y democrtico elsufragio universal es la razn suprema.

Y en cuestiones de Arte es en lo nico queestar de acuerdo la aristocracia con la democracia.Votarn siempre por la vulgaridady por la tontera.

En un saln se notara gran diferenciaentre una duquesa y una cocinera. En elteatro, si hay alguna, es en ventaja de lacocinera.


[15]

III

Un curioso impertinente ha descubiertoy publicado la verdadera fecha del nataliciode algunas celebridades.

La gente goza mucho con estas indiscreciones.

Nuestra admiracin se trocara en odiosi no considersemos los seres superioressujetos estas miserias, patrimonio de lahumanidad.

Necesitamos saber que en algo son nuestrosiguales, y en algo, tal vez, inferiores.

La tristeza de admirar slo est comparadapor la alegra de compadecer.

Pobre del grande hombre de quien nose haya dicho alguna vez Pobre hombre!

Por eso la admiracin los grandes hombreses ms espontnea cuando son ms viejos.No se les admira por haber sido grandesms tiempo, sino porque ya les quedamenos tiempo de serlo.

[16]

Los setenta aos de la Patti, los sesenta ypico de Sarah, despertaron generales simpatasy admiracin. Cuando un artista estan declaradamente viejo, quisiramos que, poder ser, no se muriera nunca. Las graciasseniles hallan tan propicia nuestra admiracincomo las gracias infantiles. Todolo que sea poder decir: Ha visto usted?A su edad! Es admirable!

Los perjudicados con estas indiscrecionesson los de la edad ingrata: Caruso y D'Annunzio,con sus cuarenta y tantos aos, ylas artistas cincuentonas. Para estas edadesno hay compasin. Son los aos crueles,sin amor y sin respeto. Aos en quetodo es ridculo, en que todo parece afectado,impropio, equivalentes las horas dela tarde en el da, las ms difciles de distraer,las ms difciles en acertar con el trajeadecuado. Cualquiera es elegante por lamaana por la noche; pero por la tarde!La tarde es la verdadera piedra de toquede la elegancia; como la tarde de lavida lo es del saber vivir. No ser ridculoen esa edad ingrata, de los cuarenta lossesenta! Insuperable dificultad!

[17]

Y si hombres y mujeres se limitaran enesa edad terrible al trato y sociedad de suscontemporneos! Mas, justamente, en esaedad, como se teme al espejo, se huye dela confrontacin con los que pueden servirnosde espejo.

Las seoras y los seores maduros se rodeande jovencitos. Es la edad de los amoresdesproporcionados, trgicos. La edad enque nuestro llanto responden las risas; nuestra fidelidad el engao; en que decimos:T, y nos dicen: Usted. Besamos enla boca y nos besan en la frente.


Tambin ha sido sabrosa indiscrecin lade haber enterado al pblico de lo que cobrananualmente los ms aplaudidos autoresy compositores.

A estas horas habr quien crea que nohay profesin en Espaa como la de compositor autor dramtico.

Yo me permito advertir los deslumbradospor esas cifras, ms verdaderas que elocuentesen esta ocasin, cmo esas cantida[18]desapetitosas, cobradas por algunos autoresdurante algunos aos de su vida teatral,son, en parte, los atrasos de muchos aosde penuria y de lucha, y en parte anticipode otros que llegarn, de agotamiento y decadencia.

Si el pblico quiere saber la verdad quese esconde detrs de esas cifras, no mire loque cobran los autores; mire cmo vivenmuchos de ellos, y sabr mejor qu atenerse.

Y no es que pequen de ahorradores ni deavarientos. Si el pblico supiera los apurosque pasan veces, por muy poco dinero,muchos de esos que cobran tanto!

No hay duda que sobre el dinero del teatropesa alguna maldicin, sin duda por serel teatro cosa diablica. Lo cierto es que nohay dinero que menos luzca. Ni renta queen menos tiempo consuma el capital.

Todo autor pudiera decir, como la actrizfrancesa Mme. Dorval, ante los aplausosdel pblico: Bien pueden aplaudirme; lesdoy mi vida.

En fin, si ser teatral el dinero del teatro,que estoy seguro de que, al leer las cantida[19]descobradas, los primeros sorprendidoshabrn sido los mismos autores. Pero esposible que yo haya cobrado todo ese dinero?—pensarnalgunos.

Y no hay duda; las cifras no mienten,todo eso es verdad. La de autor dramticodebe ser profesin envidiable. Ojal pudieracederse traspasarse como un comercio establecimiento cualquiera con todos susenseres! Y ojal pudiera anunciarse lacesin el traspaso como en Francia:Aprs fortune faite!


Entre dos amigos:

—Pero chico! Ests comprando ostras?Quieres suicidarte?

—No. Yo no soy aprensivo. Adems, tengoconvidada la familia de mi mujer.


Como anticipo al centenario de Shakespeare,y ya nos contentaramos para sumatotal con un anticipo

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