Viaje a los Estados Unidos, Tomo III

Viaje a los Estados Unidos, Tomo III
Title: Viaje a los Estados Unidos, Tomo III
Release Date: 2019-02-18
Type book: Text
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Date added: 27 March 2019
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Nota del Transcriptor:

Se ha respetado la ortografía y la acentuación del original.

Errores obvios de imprenta han sido corregidos.

Páginas en blanco han sido eliminadas.

La portada fue diseñada por el transcriptor y se considera dominio público.


VIAJE Á LOS ESTADOS-UNIDOS

Por FIDEL

(GUILLERMO PRIETO)

(1877)

TOMO III

MÉXICO
Imprenta del Comercio, de Dublan y Chavez
Calle de Cordobanes número 8
1878


NUEVA-YORK
(CONTINUACION)


I

City-Hall.—Plaza de Franklin.—Los periódicos.—Una canaal aire.—El gran Mercado.—Una dedicatoria á miscomadres.—"Grozeries."—Los trastos.—Las carnicerías.—Puestos.—Juguetes.—CuantoDios crió.—Los polloscolgados.—Un purgante.—Hermosas vistas.—"Revalufia"del mundo, la mar....—Una mexicana comouna flor.

Quise hacer uso de mi varita de virtud ayer (la cartade M. Bryant), visitando á City Hall, ó casa municipal;pero visitándola de paso, para recoger órdenes especialespara visitar las prisiones.

City Hall está situada al principio de lo que se llama partebaja de la ciudad, esa parte irregular, es decir, en la fronterade las leyendas del crímen, en los recuerdos de los pobladoresprimitivos de las guerras, los grandes incendios ylos asaltos y batallas tremendas.

Corriendo sesga y magnífica la calle de Broadway que[6]conocemos, y va de Sur á Norte, se desvía, ó mejor dicho,hace campo al Oriente á una dilatadísima plaza, que asíse llamaria si no estuviera trasformada en cuatro alegres pradostapizados de verde césped, sembrada de altísimos árbolesque la sombrean, y adornada de arbustos, flores, bancasy fuentes de fierro.

Los tránsitos son muy anchos, de asfalto, que aquí no padecelos accidentes que le conocemos, por la sencilla razonque no lo han sabido hacer los que lo han querido introduciren México, sino que presenta superficies tersas, sólidasy de perfecta elegancia.

De trecho en trecho se abren las calzadas en espaciosasvías, dejando claros ó glorietas en que en bancas se sombreanlos ociosos; son los arbolitos de México, con la sencilladiferencia, pero diferencia importantísima, de que en losEstados-Unidos no hay huérfanos del presupuesto.

En el centro de los cuatro prados, y entre la frondosa arboleda,en un claro que es por sí una plaza, se levanta CityHall.

El edificio es de órden corintio, de atrevidas formas y deuna amplitud soberbia.

Puede decirse que el edificio se compone de tres secciones:la fachada y dos laterales.

Descansa su frente en una extendida escalinata de mármolque da á un pórtico saliente de robustas columnas; sedeprime y salen en seguida los baluartes ó edificios laterales,formando el grandiosísimo conjunto. Ciñe el primercuerpo de esta imponente fábrica una balconería lujosísimacon sus crujías de mármol.

La masa del suntuoso palacio, la realza una elevadísima[7]cúpula, impera sobre el conjunto una estatua gigantesca dela Justicia. Pusieron á la diosa á tanta altura, acaso para queno estorbe en sus negocios á los hombres que se agitan ásus piés.

El edificio es de mármol y fierro.

Los arcos de que está formado, sus bóvedas y sus gruesasparedes, lo hacen en el interior sombrío.

En esto de lo sombrío, hablando del interior de grandesedificios y de habitaciones, no se me debe dar mucho crédito;á mí me parece todo sombrío.

La falta del patio, quita, ó borra mejor dicho, una de lasfacciones más prominentes de los edificios, y acaso tengamás influencia de lo que á primera vista parece en las costumbres.

Los amplios corredores llenos de flores, de cuadros, dearbustos; los extensos patios, en que se expansen los moradoresconcentrándose en el hogar, acaso son más característicosde lo que creemos.

El patio, recuerdo del serrallo y del castillo feudal, conservacionobstinada de la individualidad autonómica de la familia,comunica á ésta una fisonomía especial.

En la casa con patio se vive; en estos roperos de palo óde piedra parece que se quedan á guardar las gentes, querealmente viven en la calle, y la calle es el tránsito de todoel mundo, ó un gran patio que no pertenece á nadie.

Parecen hechas las casas para comer y dormir: son comohoteles.

A mí todas esas casas me parecen hechas bajo el tema debuques: los mismos cuartijos y encrucijadas, los mismos barandalessimétricos.

[8]

Si fuera dable que las casas se trasportasen con una asaen el techo, se llevarian como un canasto ó una porta-vianda.

La gente se enfardela; al salir se desempaca. El aire letiene que pedir permiso al portero.

Dejemos estas consideraciones para otra vez, que hemosentrado á la oficina del Mayor de la ciudad.

Uno de estos irlandeses, que forman la magnífica y nuncabastantemente elogiada policía de la ciudad, nos dijo queel Corregidor (Mayor) habia salido; hicimos á un dependientede la oficina nuestro pedido y nos sirvió con sumacomplacencia.

A la salida, y parado con la espalda al pórtico, pude disfrutarla vista del Parque y sus alrededores.

City Hall, en una de sus fachadas, ve al Sur.

A mi derecha corria tempestuoso el raudal de gentes ycarruajes de Broadway, como siempre, como en riña, comocon furia, como urgidos por la inundacion y espoleados porla llama. Los que cruzan se ven como algo que se parece ála insurreccion y á la locura, y azotarse contra las esquinaslos piés derechos de los faroles, los pinos que sostienen losalambres telegráficos y que vienen desde la Noruega.

Al frente, y sin simétrica proporcion, se asienta el Correo,que ya hemos descrito, como una inmensa Catedral.

A la izquierda, quebrándose é interrumpiéndose en ladesproporcion más accidentada, como las hojas sueltas debiombos de distintos tamaños, queriendo formar semicírculo,se ven los alcázares que tiene el arte de Guttemberg yforman la plaza de la prensa, presidida por la estatua deFranklin.

[9]

El Sol, El Mundo, El Tiempo, todos los atletas están allíde pié y como sobre las armas, sobresaliendo La Tribuna,edificio que compite en altura con los demás, y cuya torredescuella, como llevando al espacio la noticia del tiempo, sureloj magnífico.

Si una plaza sola de nuestra ciudad, la pudiéramos rodearde nuestros templos más elevados como Catedral, laProfesa, San Francisco, Santo Domingo, Minería, tendriamosacaso idea de las alturas de los edificios de City Hallen su conjunto.

La plaza de Franklin está cruzada por una parrilla de rieles,que conduce como rios los wagones á Broadway, retrocediendopara perderse en distintas direcciones.

Antes de regresar de mi paseo, me detuve ante la estatuade Franklin, para tributarle mis homenajes de respeto.

Es hermosa y despierta ideas sublimes una montaña cubiertade nieves eternas; es augusta la contemplacion de untemplo; pero es para mí como el más grandioso espectáculola presencia de un hombre recto que ha consagrado suexistencia al bien. Franklin es de esos astros que conviertenen sublime el horizonte de la grandeza humana.

Nació el legislador del rayo en 1706, cerca de Boston, depadres tan humildes, que el comercio de velas y jabon áque estaban dedicados, apénas les daba para subsistir.

En sus primeros años se hizo Franklin impresor, alternandocon su trabajo los estudios en que conquistó tan altopuesto en la inmortalidad.

Sabio, moralista eminente, patriota esclarecido, Franklin,como Washington, Hamilton y otros, es una de esas colum[10]nasde granito en que descansa la verdadera gloria del puebloamericano.


Ahora sí que voy á soltar la cana al aire; estoy de paseoy me acompañará á mi excursion una mexicana; esto es, llevaréá la patria del brazo á dar una vueltecita por los mercados.

Ya columbramos el otro dia los Mercados de Washingtony Fulton; pero fué por fuera, como quien dice, y sintiempo para imponerse de cuál es la clueca y la ponedera,y cuál el barracan y el señor de los anillos.

Se me va á despedazar el corazon con los recuerdos demis comadres. Voy á apurar un verdadero cáliz de amargura,porque no me ciega la pasion; pero al mercado vanlas hembras con sartenes y canastos y los chicos van tras ellasardiendo como unos diablos. Vamos al mercado.

Bien visto, aquí no se necesita mucho del mercado: á cadados pasos se encuentra uno entre tiendas de ropa, merceríasy hoteles, una carnicería con sus percheros á la calle,con carneros tamaños de gordos. Y á propósito, vdes. mevan á perdonar el lenguaje de esta parte del mercado, porquelo dedico á las mujeres pobres de mi tierra (aquí en laoreja se los diré).... ya no se los digo: pus bueno, á ellasse los dedico con sus riquilorios, y su puntuacion y sus granitosde ajonjolí.

Las Grozeries á derechas son tiendas del tlaco de la manteca,ó cuantimás, tiendas mestizas; aquí todo es papel y todasson cajitas y todo es guante, digámoslo así, pus pareceotra cosa.

[11]

Los efectos están al granel, nada de mostrador; cajitas porallí, y sartas de sombreros ó zapatos por el otro lado: no esmentira, hasta en medio de la banqueta. Eso sí, allí se encuentraun cristiano cuanto Dios crió, todo al estilo de éstos.

¡María Santísima! ¡qué de botes y cajitas como una condenacion!Pues como iba yo diciendo, hay frijoles, y garbanzos,cebollas, pikles: ¿saben vdes. que es eso? Son encurtidos,como los chilitos en vinagre; pero como están entrevidrieras, se dan tono.

Poco le inteligen éstos á las cazuelas y las ollas; todoes fierro: de más á más, éstos no entienden de una taza decaldo para abrigar el estómago; se lo abrigan con un pedazode toro, que les va embistiendo por allá dentro.

Y vean vdes.: no desdeñan éstos la hoja de lata, bienque les cuadra para las coladoras, que ni de léjos puedenacabalarle á nuestros cedazos, ni á los rayos en que se raspael coco. ¡Qué coco! como no saben de dulces.... paraéstos, todo el dulce se les va en pinturas: los postres son comoquien se come una tlapalería.

Hablando con verdad, la mayor parte de los trastos nolos entiendo, parece que están en inglés, mala la comparacion.De platos, no crea vd. que gastan muchos. Me temoque un dia inventen un sombrero que les sirva de todo ypara todo. Ellos cogen, en estas almuercerías del mercado,tomates, echan mantequilla, despues sal, despues vinagre,despues aceite, despues melaza.... y ese es un guiso, quese engullen en los vivos aires; pero, no es mentira, sorbiéndosetrozos que no caben en las dos manos, y se vanlimpiando los dedos con un papel ó contra la puerta, diciendooll right, como tres claveles.

[12]

Las carnicerías dan gusto, siempre están albeando y nipizca se trasciende del mal olor; sacan con sus cuchillos unastiritas como listones, unas lonjas como pliegos de papel, y¡qué carne! ¡deliciosa! eso sí que no se puede negar. Sobreella caen chorritos de agua que es un primor.

Todo eso es chistoso: las naranjas están muy empapeladasen sus cajitas; las cerezas en unas canastillas preciosas, lo mismoque las fresas.... ¡y qué tono de las manzanas! ¡y quégarbo de los limones! ¡y qué aquello de las piñas tan forliponasy haciendo fortuna!.... con decir que los cacahuatesandan en coche, ¡ya se dijo todo!

No digan vdes. que los dejo con la palabra en la boca;pero vuelvo en ménos que canta un gallo.

Estando en la calle con mi amabilísima paisana, que se llamaAdela, y es como un grano de oro, empezamos con—"¿Adónde vamos?" y—"A donde vd. determine."

—¿Vd. quiere ir al Mercado?

—Por supuesto, y no quiero Mercado Catherine, aunquedicen que tiene 242 casillas ó tiendas, ni el Centre que cuenta348, ni Clinton, ni Esse, porque todos son de poco másó ménos.

—Iremos al de Fulton, me dijo la amable señorita; mehan dicho que se edificó en 1821 y que importó la obra220,000 pesos.

—Yo quiero ver el Mercado de Washington, que es elde más nombradía; aquí llevo las apuntaciones de lo quedice mi querido Antonio Bachiller respecto á él.

El Mercado de Washington es propiamente el conjuntode dos mercados, que tienen 1,772 casillas, ó como si dijéramos,tiendas y puestos.

[13]

En cuanto á lo que en ese mercado y el de Fulton cabey se consume, es para alabar á Dios: figure vd. lo que dicenlos libritos que tratan de esto: 70,000 reses vacunaspor semana; 3,000 carneros; 20,000 cerdos, y otros animalesque próximamente ascienden á tres millones. Las avesse calculan en 6.000,000 y los huevos en 10.000,000 almes.

Se calcula que se venden diariamente 7,000 pesos de papasy 5,000 de granos. En 2.500,000 pesos se valúa laventa anual de manzanas; peras, 100,000 pesos; 200,000melocotones; fresas, 600,000. El monto de las frutas importadas,como piñas, cocos, naranjas, etc., etc., ¡¡¡ascendió á1.250,000!!!

Pero adviertan los lectores que todo es aparte de trescientosmercados privados

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