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Teatro selecto, tomo 3 de 4

Teatro selecto, tomo 3 de 4
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Title: Teatro selecto, tomo 3 de 4
Release Date: 2019-01-07
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Copyright Status: Public domain in the USA.
Date added: 27 March 2019
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Nota de transcripción

Índice

Teatro selecto de Calderón de la Barca (tomo 3 de 4)


Cubierta del libro

[p. i]

TEATRO SELECTO
DE
CALDERÓN DE LA BARCA.



[p. ii]

ESTABLECIMIENTO TIPOGRÁFICO «SUCESORES DE RIVADENEYRA»,

Paseo de San Vicente, 20.



[p. iii]

TEATRO SELECTO
DE
CALDERÓN DE LA BARCA

PRECEDIDO DE UN ESTUDIO CRÍTICO

DE

D. MARCELINO MENÉNDEZ PELAYO


TOMO III
COMEDIAS DE CAPA Y ESPADA

CASA CON DOS PUERTAS MALA ES DE GUARDAR.
LA DAMA DUENDE.
NO HAY BURLAS CON EL AMOR.
MAÑANAS DE ABRIL Y MAYO.

MADRID

LIBRERÍA DE LA VIUDA DE HERNANDO Y C.ª

CALLE DEL ARENAL, NÚM. 11

1887


[p. 1]

CASA CON DOS PUERTAS
MALA ES DE GUARDAR.


[p. 2]

PERSONAS.


D. Félix, galan.

Lisardo, galan.

Fabio, viejo.

Calabazas, lacayo.

Herrera, escudero.

Laura, dama.

Marcela, dama.

Silvia, criada.

Celia, criada.

Lelio, criado.

Criados.

La escena pasa en Ocaña.


[p. 3]

JORNADA PRIMERA.


Campo á la entrada de la villa.

ESCENA PRIMERA.

MARCELA y SILVIA, conmantos, como recelándose; detras LISARDO, CALABAZAS.

Marcela.

¿Vienen tras nosotras?

Silvia.

Sí.

Marcela.

Pues párate.—Caballeros,

Desde aquí habeis de volveros,

No habeis de pasar de aquí;

Porque si intentais así

Saber quién soy, intentais

Que no vuelva donde estais

Otra vez; y si esto no

Basta, volveos porque yo

Os suplico que os volvais.

Lisardo.

Difícilmente pudiera

Conseguir, señora, el sol

Que la flor del girasol

Su resplandor no siguiera:

Difícilmente quisiera

[p. 4]El norte, fija luz clara,

Que el iman no le mirara;

Y el iman difícilmente

Intentara que obediente

El acero le dejara.

Si sol es vuestro esplendor,

Girasol la dicha mia;

Si norte vuestra porfía,

Piedra iman es mi dolor;

Si es iman vuestro rigor,

Acero mi ardor severo;

Pues ¿cómo quedarme espero,

Cuando veo que se van

Mi sol, mi norte y mi iman,

Siendo flor, piedra y acero?

Marcela.

A esa flor hermosa y bella

Términos el dia concede,

Bien como á esa piedra puede

Concederlos una estrella:

Y pues él se ausenta y ella,

No culpeis la ausencia mia;

Decid á vuestra porfía,

Piedra, acero ó girasol,

Que es de noche para el sol,

Para la estrella de dia.

Y quedaos aquí, porqué

Si este secreto apurais,

Y á saber quién soy llegais.

Nunca á veros volveré

A aqueste sitio, que fué

Campaña de nuestro duelo;

Y puesto que mi desvelo

Me trae á veros aquí,

Crêd de mí que importa así.

[p.5]Lisardo.

De vuestro recato apelo,

Señora, á mi voluntad;

Y supuesto que sería

No seguiros cortesía,

Tambien será necedad.

Necio ó descortés, mirad

Cuál mayor defecto es;

Vereis que el de necio, pues

No se enmienda; y así, á precio

De no ser, señora, necio,

Tengo de ser descortés.

Seis auroras esta aurora

Hace que en este camino

Ciego el amor os previno,

Para ser mi salteadora:

Tantas há que á aquella hora

Os hallo á la luz primera,

Oculto sol de su esfera,

De su campo rebozada

Ninfa, deidad ignorada

De su hermosa primavera.

Vos me llamasteis, primero

Que á hablaros llegara yo;

Que no me atreviera, no,

Tan de paso y forastero.

Con estilo lisonjero,

Aspid ya de sus verdores,

No deidad de sus primores,

Desde entónces fuisteis; pues

Aspid, que no deidad, es

Quien da muerte entre las flores.

Dijísteisme que volviera

Otra mañana á este prado,

Y puntual mi cuidado

[p. 6]Me trajo como á mi esfera.

No adelanté la primera

Ocasion; porque bastante

No fué mi ruego constante

A que corriese la fe

(Que adora lo que no ve)

Ese velo de delante.

Viendo, pues, que siempre es nuevo

El riesgo, y el favor no,

Quiero á mí deberme yo

Lo que á vuestra luz no debo;

Y así á seguiros me atrevo,

Que hoy he de veros ó ver

Quién sois.

Marcela.

Hoy no puede ser,

Y así dejadme por hoy;

Que yo mi palabra os doy

De que muy presto saber

Podais mi casa, y entrar

A verme en ella.

Calab.

(A Silvia.)¿Y á ella,

Doncella de esa doncella

(La verdad en su lugar,

Que yo no quiero infernar

Mi alma), hay cosa que la obligue

A taparse?

Silvia.

Y si me sigue,

Tenga por muy cierto...

Calab.

¿Qué?

Silvia.

Que me persigue; porqué

Quien me sigue, me persigue.

Calab.

¡Ya sé el caso, vive Dios!

Silvia.

¿Qué va que no le declaras?

Calab.

Muy malditísimas caras

[p. 7]Debeis de tener las dos.

Silvia.

Mucho mejores que vos.

Calab.

Y está bien encarecido,

Porque yo soy un Cupido.

Silvia.

Cupido somos yo y tú.

Calab.

¿Cómo?

Silvia.

Yo el pido y tú el cu.

Calab.

No me está bien el partido.

Marcela.

(A Lisardo.) Esto os vuelvo á asegurar

Otra vez.

Lisardo.

Pues ¿qué fianza

Le dejais á mi esperanza

De las dos que he de lograr?

Marcela.

(Descúbrese.) La de dejarme mirar.

Lisardo.

Usar de esa alevosía,

Para turbar mi osadía,

Ha sido traicion, pues ya

Viéndôs, ¿cómo os dejará,

Quien sin veros os seguia?

Marcela.

Quedad, pues, de mí seguro

Que en breve tiempo sabreis

Mi casa, y entendereis

Cuánto serviros procuro.

Esto otra vez aseguro.

Lisardo.

Ya en seguiros soy de hielo.

Marcela.

Y yo sin algun recelo,

De que agradecida estoy,

Por esta calle me voy.

Lisardo.

Id con Dios.

Marcela.

Guárdeos el cielo.

(Vanse las dos.)

[p. 8]ESCENA II.

LISARDO, CALABAZAS.

Calab.

¡Linda tramoya, señor!

Sigámosla, hasta saber

Quién ha sido una mujer

Tan embustera.

Lisardo.

Es error,

Calabazas, si en rigor

Ella se recata así,

Seguirla.

Calab.

¿Eso dices?

Lisardo.

Sí.

Calab.

Vive Dios, que la siguiera

Yo, aunque hasta el infierno fuera.

Lisardo.

¿Qué me debe, necio, dí,

De haber cuatro dias hablado

Conmigo en este lugar,

Para darla yo un pesar,

De quien ella se ha guardado?

Calab.

Debe el haber madrugado

Estos dias.

Lisardo.

Ya que estamos

Solos, y que así quedamos,

Sobre lo que podrá ser

Tan recatada mujer,

Discurramos.

Calab.

Discurramos.

Díme tú, ¿qué has presumido,

De lo que has visto y notado?

Lisardo.

De estilo tan bien hablado,

[p. 9]De traje tan bien vestido,

Lo que he pensado y creido

Es, que esta debe de ser

Alguna noble mujer,

Que, donde no es conocida,

Disimulada y fingida

Gusta de hablar y de ver,

Y por forastero á mí

Para este efecto eligió.

Calab.

Mucho mejor pienso yo.

Lisardo.

Pues no te detengas, dí.

Calab.

Mujer que se viene así

A hablar con quien no la vea,

Donde ostentarse desea

Bachillera é importuna,

Que me maten si no es una

Muy discretísima fea,

Que por el pico ha querido

Pescarnos.

Lisardo.

¿Y si la hubiera

Visto yo, y un ángel fuera?

Calab.

¡Vive Dios, que me has cogido!

La Dama Duende habrá sido,

Que volver á vivir quiere.

Lisardo.

Aun bien, sea lo que fuere,

Que mañana se sabrá.

Calab.

¿Luego crees que vendrá

Mañana?

Lisardo.

Si no viniere,

Poco ó nada habrá perdido

La necia esperanza mia.

Calab.

El madrugar otro dia

¿Poca pérdida habrá sido?

Lisardo.

El negocio á que he venido

[p. 10]A madrugar me ha obligado;

No lo debo á este cuidado.

(Vanse.)


Sala en casa de Don Félix.

ESCENA III.

LISARDO, CALABAZAS; y luego DON FÉLIX,HERRERA.

Calab.

Cerca de casa vivió,

Pues de vista se perdió

Cuando á casa hemos llegado.

Lisardo.

Y tarde debe de ser.

Calab.

Sí, pues vistiéndose sale

Quien á los dos nos mantiene,

Sin ser los dos justas reales.

(Salen Don Félix y Herrera.)

Lisardo.

Don Félix, bésôs las manos.

D. Félix.

El cielo, Lisardo, os guarde.

Lisardo.

¿Tan de mañana vestido?

D. Félix.

Un cuidado, que me trae

Desvelado, no permite

Que sosiegue ni descanse.

Pero vos, que os admirais

De que á esta hora me levante,

¿No me dijisteis anoche

Que á dar unos memoriales

Habiais de ir á Aranjuez?

¿Pues cómo á Ocaña os tornasteis

Desde el camino?

Lisardo.

Si bien

Me acuerdo, regla es del arte

Que la pregunta y respuesta

[p. 11]Siempre un mismo caso guarden;

Y puesto que á mi pregunta

Fué la respuesta más fácil

Un cuidado, de la vuestra

Otro cuidado me saque,

Que es quien á Ocaña me vuelve.

D. Félix.

¿Apénas ayer llegasteis,

Y hoy teneis cuidado?

Lisardo.

Sí.

D. Félix.

Pues por obligaros ántes

Que me obligueis á decirle,

Este es el mio: escuchadme.

Calab.

En tanto que ellos se pegan

Dos grandísimos romances

¿Tendreis, Herrera, algo que

Se atreva á desayunarme?

Herrer.

Vamos hácia mi aposento,

Calabazas; que al instante

Que hayais vos entrado en él,

No faltará algo fiambre.

(Vanse.)

ESCENA IV.

DON FÉLIX, LISARDO.

D. Félix.

Bien os acordais de aquellas

Felicísimas edades

Nuestras, cuando los dos fuimos

En Salamanca estudiantes.

Bien os acordais tambien

Del libre, el glorioso ultraje

Con que de Vénus y Amor

Traté las vanas deidades,

[p. 12]De su hermosura y sus flechas

Tan á su pesar triunfante,

Que de rayos y de plumas

Coroné mis libertades.

¡Oh nunca hubieran, Lisardo,

Luchado tan desiguales

Fuerzas, porque nunca hubieran

Podido los dos vengarse,

O hubiera sido su golpe,

Puesto que á todos alcance,

Por costumbre solamente,

Flecha disparada al aire,

Y no por venganza flecha

Bañada en venenos tales,

Que salió del arco pluma,

Corrió por el viento ave,

Llegó rayo al corazon,

Donde se alimenta áspid!

La primer vez que sentí

Este golpe penetrante,

Que sabe herir sin matar

(Y áun esto es lo más que sabe),

En la juventud del año,

Una tarde fué agradable

Del abril; pero mal dije,

Al alba fué. No os espante

Ser por la tarde y al alba;

Que con prestados celajes,

Si bien me acuerdo, aquel dia

Amaneció por la tarde.

Este, pues, como otros muchos,

Por divertirme y holgarme

Salí á caza, y empeñado

Llegué de un lance á otro lance

[p. 13]Al real sitio de Aranjuez,

Que, como poco distante

Está de Ocaña, él

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